Introducción

Las yerbas forrajeras son una de las principales formas de alimentación para el ganado en el mundo. La siembra y utilización de especies mejoradas de pastos que se han seleccionado por su adaptación, alto rendimiento y buen valor nutricional es una parte importante de la ganadería moderna.

En Puerto Rico las forrajeras pueden sembrarse en cualquier época si hay riego disponible, aunque no conviene durante los meses de diciembre a marzo, cuando normalmente los días son cortos y escasea la lluvia. Bajo condiciones normales se deben sembrar en la primavera, al comienzo de la época lluviosa, utilizando suficiente semilla o material vegetativo para obtener una cubierta vegetal en el menor tiempo posible.

La preparación del terreno puede variar según las condiciones del área a sembrar. El desmonte necesario en lugares de escasa vegetación y que es apetecida por el ganado, basta con sobrepastorear el área y talar la maleza alta.

En cambio, si la vegetación consiste de árboles y malezas, éstas pueden eliminarse usando el equipo necesario. Donde la topografía lo permite, las malezas pueden destruirse mediante un talado a ras de tierra seguido de una aradura con discos. A veces, es necesario eliminar algunas malezas que retoñan de tallos subterráneos (rizomas). Esto se puede conseguir con las aplicaciones del glyfosato u otro yerbicida sistémico similiar. También, pueden usarse rolos con varios tipos de cuchilla para romper y triturar la maleza y los árboles pequeños. La maleza más densa puede eliminarse con segadoras capaces de cortar y desmenuzarla destruyendo arbustos con troncos hasta de cuatro pulgadas de diámetro.

Es recomendable sembrar más de una variedad de forrajera para aminorar la posibilidad de pérdidas resultantes del ataque de insectos o enfermedades que puedan afectar a una especie en particular, como sucede con la enfermedad del enanismo en la Pangola. Las distintas yerbas deben sembrarse en predios separados, ya que si se siembran juntas ocurrirá el sobrepastoreo de las más apetecidas y el subpastoreo de las demás. A medida que las especies subpastoreadas envejecen se tornan más leñosas y menos apetecibles, agudizándose el problema del subpastoreo. Además, al sembrarlas en predios separados cada especie puede cultivarse según sus requisitos específicos. En términos generales, es aconsejable sembrar las especies de más alta producción bajo las condiciones de clima, suelos y cuido determinados para el área de siembra. Siempre se deben considerar varios factores, como la facilidad para el cultivo, la resistencia a plagas y la rapidez con que cubre el terreno.

 
 
 
 

Universidad de Puerto Rico . Recinto de Mayaguez . Colegio Ciencias Agricolas
SERVICIO EXTENSION AGRICOLA
Yamil Quijano-Cabrera