Arnaldo Cordero Román representa para Puerto Rico uno de esos ejemplos que construyen la identidad, asumiendo el complicado papel de unificar en el concepto de la nación una perspectiva fundamental en nuestra historia. Llegó a Puerto Rico sin dominar bien el idioma español, pero con tenacidad logró la maestría en Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico. Luego regresó a los Estados Unidos y terminó su doctorado en la Universidad de Maryland. Este proceso cultural que caracteriza a nuestro fotógrafo lo sintetizó muy bien el poeta Irving Sepúlveda Pacheco al llamarlo el "Camporrican."

El trabajo intelectual de Arnaldo se preocupa por la relación semiótica entre la literatura y la fotografía. A través de sus imágenes y de sus escritos se percibe fundamentalmente la huella de la Generación del Sesenta Puertorriqueña. Todas sus imágenes, por mas abstraídas de contenido social que parezcan, expresan un compromiso político. Por ejemplo, la serie "Los trabajadores de la cultura" guarda una relación sociológica con "Los niños del maíz;" y "A los abuelos en Moca" es un reconocimiento de las raíces y de la relación humana establecida en el "dolorido sentir" entre los emigrados y sus familiares en la Isla. Las otras series de esta exposición son elocuentes y comunican por sí mismas el compromiso histórico de este artista con la lucha puertorriqueña y latinoamericana en general. Las imágenes sobre Vieques y Nicaragua son conmovedoras. El escritor Juan Torres Alonso (1946-1996) lo llamó "el poeta del lente."

Arnaldo Cordero cristaliza en estos trabajos un latente agradecimiento a Eliezer Narváez, José Juan Beauchamp, don Pablo García, Ileana Cidoncha, Angel Luis Torres, Irving Sepúlveda, Juan Torres Alonso, Jan Martínez, Iván Rosa, José Pons Irrizarry y a Félix Córdoba. También recuerda a los miembros del Teatro de la U.P.R., particularmente a Carmen Zoraida Pérez. Reconoce, además, su deuda en la Universidad de Maryland con los doctores Saúl Sosnowski, Jorge Aguilar Mora y José Emilio Pacheco y con los del Departamento de Literatura Comparada. Es importante señalar que el Colegio de Mayagüez ofrece la primera oportunidad a Arnaldo de exhibir parte de su trabajo en la Isla, abonando con ello al alto nivel cultural y académico que tradicionalmente ofrece esta institución a nuestro pueblo.

Los puertorriqueños de los Estados Unidos y de Puerto Rico tienen en Arnaldo a uno de sus más humildes, sencillos y consecuentes trabajadores. Hombre alejado de círculos intelectuales, trabaja serenamente venciendo muchos obstáculos junto a su familia para robarle un poco de tiempo al tiempo y logra lo que expresó Clemente Soto Vélez: "vivo en la larga espera de lograr lo que perdí y fue el abuelo el único amor de mi regocijo … yo sería borincano, aunque naciera en la luna."

Notas biográficas por: Dr. Eduardo González Rodríguez, Washington, D.C.