Gestan la primera biorefinería en Puerto Rico
Por Margarita Santori López
msantori@uprm.edu
PRENSA RUM

viernes, 7 de marzo de 2008

LAJAS - La Estación Experimental Agrícola del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) será la sede de la primera biorefinería en Puerto Rico que producirá biocombustible y además fomentará la agricultura, generará empleos y proveerá una experiencia científica y educativa a los estudiantes. Se trata de un nuevo proyecto de investigación que surge como resultado de una alianza entre el RUM, la compañía Sustainable AgroBiotech LLC (SABI), el consorcio INDUNIV y el municipio de Lajas.

El investigador principal del proyecto es el doctor Govind Nadatur del departamento de Ciencias Marinas del RUM, quien trabajará junto con los doctores José Colucci y Lorenzo Saliceti de Ingeniería Química, y Luis Pérez Alegría de Ciencias Agrícolas para elaborar biocombustible. Asimismo, el sector privado forma parte del consorcio integrado por el doctor Arup Sen, gerente ejecutivo de SABI y el ingeniero Iván Lugo, director de INDUNIV.

“Esta alianza entre el RUM y el sector privado servirá para desarrollar un modelo de biorefinería que potencia los mejores entendidos y conocimientos entre el complejo asunto de la sustentabilidad energética”, afirmó el decano de Artes y Ciencias, doctor Moisés Orengo, quien representó al rector del RUM, doctor Jorge Iván Vélez Arocho durante una conferencia de prensa celebrada esta semana en Lajas. “Confiamos que ésta sea la semilla para futuras iniciativas de desarrollo sostenible en la Estación Experimental de Lajas’’, agregó Orengo.

Aseguró que la Universidad cuenta con el talento académico, los investigadores, las instalaciones y el conocimiento para adelantar este proyecto. “La empresa privada puede aportar los fondos para el desarrollo comercial de estas iniciativas y contamos con un “dream team’’ de investigadores al frente de este proyecto”, aseveró.

Por su parte, la doctora Celeste Freytes, vicepresidenta de Asuntos Académicos de la Universidad de Puerto Rico (UPR), destacó que el proyecto agrupa aspectos trascendentales en la academia: el marco teórico, la implementación, un sistema de organización, una secuencia y una visión.

“Sobre todo representa una visión de primera que va a contribuir a los estudiantes y profesores, a la institución y, más que nada, a Puerto Rico en su contexto global”, indicó la educadora, quien asistió en representación del presidente de la UPR, licenciado Antonio García Padilla.

Asimismo, el alcalde de Lajas, Marcos Irizarry, elogió la iniciativa que, según aseguró, le va a dar vida al pueblo y al valle de Lajas, además de producir empleos adicionales en la zona.

El proyecto consiste de cinco fases: agricultura; descubrimiento y desarrollo; ingeniería de bioprocesos; ingeniería de productos químicos de origen vegetal, y promoción e implantación comercial. Las primeras cuatro estarán a cargo del RUM, explicó Nadatur.

“El valle de Lajas tiene 120 mil cuerdas que no se están cultivando y si podemos revivir la agricultura y utilizar sus productos para producir energía alterna, eso nos ayudará a no depender tanto del petróleo”, indicó el científico. Mencionó la caña de azúcar, el hibiscus (amapola) y las charcas de microalgas entre los cultivos que utilizarán en el proyecto y recordó que por muchos años la Isla fue una importante productora de caña de azúcar.

“Es un proceso en el que no desperdiciamos nada y reciclamos todo para producir de cuatro a cinco productos. Este tipo de sistema es lo que se conoce como una biorefinería”, puntualizó Nadatur. Se espera que en dos años la planta piloto genere dos millones de galones de alcohol para combustible y alrededor de 100 mil galones de biodiesel.

La fase de agricultura del proyecto es liderada por el doctor Pérez Alegría quien en la primera fase realizará un estudio demostrativo sobre el potencial del cultivo de amapolas cuyas flores serán colectadas y exportadas para el mercado de nutriceuticals. De acuerdo con el investigador, la flor de amapola tiene un alto contenido de antioxidantes y su demanda en el mercado internacional es de un excelente rendimiento económico.

El profesor de Ciencias Agrícolas también tendrá a su cargo desarrollar el cultivo de la caña para lo que se espera utilizar más de 100 cuerdas de terrenos y unas 60 para el cultivo de hibiscus. “La idea es revivir todo el trabajo investigativo que la Estación Experimental de la UPR hizo durante muchos años y traer tecnología de punta de lanza al cultivo convencional de la caña”, manifestó. Aseguró que la caña sigue siendo el mayor productor primario agrícola utilizado para producir etanol, en comparación con el maíz.

“Es volver a mirar los valles aluviales de Puerto Rico que son ideales para la siembra de caña y que en este momento están baldíos y los estamos perdiendo”, sostuvo.

Por otro lado, la etapa de descubrimiento y desarrollo será vital para producir enzimas y microorganismos de alta productividad, según explicó Nadatur. “El ramaje de las plantas -la biomasa- será la materia prima en el proceso que consiste en dos pasos principales: convertir la biomasa en azúcares y fermentar éstos a etanol, cuya utilidad final será de combustible (bioetanol)”, precisó. Indicó que el componente de descubrimiento está fuertemente ligado al de bioprocesos, dirigido por el doctor Saliceti.

Según el profesor de Ciencias Marinas, el bióxido de carbono generado en el proceso de fermentación puede servir de nutriente para el cultivo en charcas de microalgas, las cuales tienen la capacidad de generar biodiesel, glicerol y betacaroteno. El doctor Colucci trabajará esta parte del proyecto.

“Aunque cada componente tiene su líder habrá un alto grado de colaboración ya que el proyecto es de una naturaleza inter y multidisciplinaria”, sostuvo Nadatur.

El quinto componente de promoción e implantación comercial estará a cargo de INDUNIV y del gobierno.

Por su parte, el doctor Sen catalogó el proyecto como una oportunidad única que tiene la Universidad de utilizar su talento creativo para desarrollar energía renovable y apoyar la economía del País.


Acuerdo de colaboración

Por otro lado, el Programa de Biotecnología Industrial (Biotec) del RUM estableció un acuerdo de colaboración con SABI que servirá de herramienta para continuar la capacitación de estudiantes ante el reto de una economía de conocimiento, aseguró la doctora Rosa Buxeda, coordinadora de Biotec. Señaló que los jóvenes no sólo deben adquirir conocimientos en biotecnología, sino crear conciencia sobre el impacto ambiental.

“La biorefinería se convierte en un escenario natural para que desarrollen esa conciencia a la vez que se exponen a la tecnología”, afirmó la profesora. Indicó que también es una oportunidad para que los alumnos realicen su práctica en la empresa privada. “Este acuerdo pasa a su próximo nivel este verano cuando la primera estudiante de Biotec realice su práctica en la compañía”, agregó.


El bióxido de carbono generado en el proceso de fermentación puede servir de nutriente para el cultivo en charcas de microalgas, las cuales tienen la capacidad de generar biodiesel, glicerol y betacaroteno.


El investigador principal del proyecto Govind Nadatur, a la izquierda, y el doctor Arup Sen, muestran el proceso de fermentación de las microalgas.


El corte de cinta de la inauguración del proyecto estuvo a cargo de los doctores Celeste Freytes, Lorenzo Saliceti, Govind Nadatur, y Moisés Orengo, el ingeniero Iván Lugo, el doctor Arup Sen, el alcalde Marcos Irizarry; y los doctores José Colucci y Luis Pérez Alegría.

Fotos Carlos Díaz / Prensa RUM