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El latir de las palabras

Por Idem Osorio De Jesús (idem.osorio@upr.edu)
PRENSA RUM

viernes, 19 de julio de 2013

Recuperar la capacidad de asombrarse y plasmar, en una simple hoja de papel, con palabras afables y certeras, lo que se percibe a través de los sentidos. Sin aditamentos, ni ataduras que restrinjan la creatividad o la imaginación.

Con esa sencilla, y, al mismo tiempo, retadora encomienda, el Centro Universitario para el Acceso (CUA) del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) realizó su primer campamento Clubes de Escritura que ofreció estas herramientas a 45 estudiantes de cuarto a sexto grado de escuelas que están dentro de residenciales públicos o en las comunidades aledañas a estos en la Sultana del Oeste.

La iniciativa, denominada Leer para escribir y escribir para leer: textos sobre la costa, fue la culminación de un proyecto piloto que se extendió por cuatro meses previos a esta experiencia, cuando los alumnos formaron parte de un programa de horario extendido y tuvieron la oportunidad de aprender y desarrollar sus destrezas de redacción en los clubes de español e inglés.

Se trata de una de las actividades de alcance a la comunidad que realiza el CUA, cónsona con su misión de contribuir a aumentar el número de estudiantes que solicitan ingreso y culminan sus carreras académicas en las instituciones de educación superior en Puerto Rico.

"El campamento es el premio de estos muchachos que estuvieron trabajando todo el semestre. La idea es que tengan el privilegio de compartir los secretos de escritoras puertorriqueñas sobre su proceso creativo, que puedan escribir sobre las costas y el mar, que desarrollen conciencia en ese sentido y que tengan una vivencia divertida", enfatizó la doctora Lissette Rolón, investigadora principal del CUA.

La catedrática del Departamento de Humanidades agregó que aparte de pulir sus destrezas en la redacción, se crea un vínculo, desde esta temprana etapa, entre los participantes y su aspiración universitaria.

"Nuestro proyecto empezó siendo uno que atendía principalmente a estudiantes de séptimo a grado doce. Y en el proceso, en estos últimos cinco años, hemos aprendido que es crucial que nosotros lleguemos a su vida antes de que ellos lleguen a la escuela intermedia. Por tanto, los clubes de escritura son esa entrada que estamos utilizando para empezar a animar, entusiasmar y a familiarizar a estos jóvenes, a estos niños con la posibilidad, la idea de ir a la Universidad. Así que yo creo que es crucial, si podemos empezar antes, mejor todavía", reiteró.

De los 70 integrantes de los clubes, se seleccionaron 45 alumnos de seis escuelas elementales públicas de Mayagüez: Theodore Roosevelt, María Luisa Arcelay, Charles T. Irizarry, Cuesta de las Piedras, Franklin Roosevelt y Ramón Valle Seda. La agenda de cuatro días incluyó dos talleres a cargo de las escritoras nacionales Marta Aponte Alsina y Nicole Cecilia Delgado; una visita a la Isla Laboratorio Magueyes en La Parguera en Lajas; así como otras herramientas didácticas para la redacción y para aprender a crear libros artesanales.

El primer taller estuvo a cargo de Aponte Alsina, autora de cinco novelas, dos libros de relatos, ensayos de crítica literaria, entrevistas y reportajes, entre otros. Considerada como una de las voces literarias más innovadoras del Caribe y de América Latina, la prolífica escritora cayeyana ofreció a los niños y niñas un ejercicio basado en la experiencia del asombro y la sorpresa para estimularlos a que revelaran sus ideas, mediante la observación y la descripción.

"Creo que ha sido muy estimulante para los niños. Ya ves cómo están reaccionando con entusiasmo a expresarse con palabras, que es algo que en nuestro País no se provoca tanto: el uso preciso y responsable, libre, lúdico y artístico de la palabra. Así que con estos juegos sencillos que no requieren una inversión grande de materiales, ni en equipos, ni en tecnologías, ellos están armando poemas y además, se están expresando públicamente, venciendo esa timidez natural, están trabajando en equipo. La experiencia para mí ha sido bien grata", afirmó.

Esa primera etapa del campamento tuvo como puente de transición la visita a Isla Magueyes, adscrita al Departamento de Ciencias Marinas del RUM, en la que varios recursos del programa educativo Sea Grant de la Universidad de Puerto Rico (UPR), recibieron a los pequeños visitantes. Allí asistieron a un laboratorio donde aprendieron sobre los diferentes tipos de arenas en las playas de la Isla y especies submarinas. Además, hicieron un recorrido en bote en el que se les instruyó sobre los manglares y los corales, entre otros componentes del ecosistema costero y oceánico.

"Fue maravilloso porque nos adentramos en la página del mar y palpamos criaturas marinas, nos paseamos en los manglares, nos mojamos y realmente fue una inmersión en el mar", relató Aponte Alsina.

Con esa vivencia a fondo, y como pie forzao', al día siguiente le tocó el turno a la poeta traductora, guionista, diseñadora, organizadora cultural y artista de libros Nicole Cecilia Delgado. En su primera intervención, ofreció un taller de escritura en el que integró el juego Poemix, inventado por el mexicano Jorge Mo con el propósito de ampliar las posibilidades creativas a la hora de redactar.

"Es un paquete de palabras dividido en tres partes de la oración. Hay un montón de sujetos, verbos y complementos que fueron seleccionados a partir del vocabulario que aprendieron los niños ayer en su gira a Magueyes. Con distintas combinaciones de esas palabras, ellos componen infinitud de poemas. La idea es romper un poco el hielo para que ellos se sientan más libres y que puedan escribir con más fluidez sus propias palabras ya en la tarde", explicó la egresada colegial de Literatura Comparada.

"Yo he trabajado con muchas poblaciones distintas, usualmente con adultos. Es un reto para mí lograr comunicar así la emoción y la pasión de la poesía a niños, pero es bien satisfactorio estar en Mayagüez de nuevo, haciendo latir en esas mentes y corazones un poco de esa pulsión", expresó la también gestora de talleres creación literaria, periodismo, encuadernación y libro objeto en el País y a nivel internacional.

Tanto Delgado como Aponte Alsina coincidieron en la relevancia que tiene este tipo de iniciativas a una edad temprana como la que les tocó adiestrar en esta ocasión. Afinar estas destrezas es una misión que en los esquemas educativos tradicionales se dificulta, según opinaron.

"Es bien lindo poder trabajar con la literatura de formas creativas porque me parece que en el salón de clases los acercamientos son un poco rígidos y no necesariamente estimulan la imaginación y la creatividad. Y aquí tienen la oportunidad de volver a eso desde una instancia que es más libre y que los estimula a crear a ellos también", reveló Delgado.

Mientras, para su colega, es necesario brindar a esta generación un ambiente que propicie esas herramientas, "pero no con unos planes rígidos, prefabricados, rigurosos hechos por adultos con unas reglas incomprensibles y con una burocracia de esas así como una enredadera que teje y asfixia las iniciativas", aclaró Aponte Alsina.

"Es muy valioso lo que en menos de una semana, se ha logrado con estos niños. Me parece que esa relación con el entorno, que quizá en mi generación la tuvimos más, se ha ido perdiendo a medida que la tecnología va ocupando los espacios de la comunicación entre personas. Si se recupera eso y la materialidad de las cosas, del mundo, la capacidad de observar, de disfrutar las texturas, los sabores, todo, más allá de las cosas prefabricadas y enlatadas que vienen a nosotros. Me parece que los niños son brillantes, todo lo absorben. Están en la edad de aprender y son experiencias que no se olvidan, quedan, y calan", advirtió la autora de El cuarto rey mago.
 
Ya una vez tuvieron listos sus escritos, los participantes tomaron el taller del libro artesanal a cargo también de Delgado, en el que utilizaron sus dotes artísticos para encuadernar, diseñar, decorar y pintar sus recién creados textos literarios.

Las hermanas Alexa y Arelis Marzán, así como Luis Gerardo Peña fueron tres de esos noveles escritores que disfrutaron la vivencia de principio a fin con grandes expectativas de aprendizaje.

"Yo nunca había estado en un campamento y ha sido bien divertido",  expresó Alexa de diez años, a quien le fascinó aprender a usar su imaginación para escribir poemas y rimas. A la estudiante de la escuela Theodore Roosevelt le gustaría cultivar una carrera en literatura porque, a su juicio, es un ámbito en el que puede expresarse "y que todo el mundo sepa sobre mí".

Su gemela Arelis, destacó la convivencia con sus amigos y el trato de los líderes entre las cosas que más disfrutó de la vivencia que la hizo sentirse "contenta".

"He aprendido que necesitamos inteligencia, creatividad, todo tienes que imaginártelo", abundó al hablar de la parte de enseñanza de la escritura que considera necesaria para todos los niños y niñas independientemente de lo que quieran estudiar porque "así aprenden más y en su futuro van a tener un buen trabajo, una buena vida".

Estuvo de acuerdo con ella, Luis Gerardo, integrante del equipo de trabajo de Alexa y Arelis, quien aseguró que este campamento le ayudó en varios aspectos.

"Ayer estábamos en la Isla Magueyes y habían un montón de iguanas. Nos llevaron en un bote. Nos enseñaron diferentes tipos de arenas y miramos por el microscopio. Nos hablaron de los plancton y todo eso. Fue bien cool la experiencia", relató, al tiempo que auguró que la parte de redacción lo ayudará a "realizar mejores escrituras en la escuela".

Los campistas contaron con un grupo de ocho líderes, en su mayoría estudiantes del Recinto de los departamentos de Estudios Hispánicos e Inglés, quienes han trabajado con este colectivo desde sus inicios el semestre pasado.

Todas las vivencias del campamento fueron documentadas con texto, fotos y otras informaciones de interés en el siguiente blog creado por el CUA: http://cuaclubesescritura.weebly.com/index.html


  • El campamamento Clubes de Escritura ofreció herramientas a 45 niños para mejorar sus destrezas de redacción. <br>Suministrada
  • La agenda incluyó una visita a Isla Magueyes en La Parguera, donde aprendieron sobre diversos componentes del ecosistema costero y oceánico.<br>Suministrada
  • En Magueyes, asistieron a los laboratorios para conocer y observar algunas especies marinas.<br>Suministrada
  • Los participantes utilizaron sus dotes artísticos para encuadernar, diseñar, decorar y pintar sus recién creados textos literarios.
<br>Suministrada
  • Las escritoras puertorriqueñas Marta Aponte Alsina y Nicole Cecilia Delgado ofrecieron talleres a los niños y niñas.<br>Suministrada
  • Al final de la jornada, los participantes mostraron sus creaciones. Los acompaña el equipo de trabajo del CUA.<br>Suministrada
El campamamento Clubes de Escritura ofreció herramientas a 45 niños para mejorar sus destrezas de redacción. <br>SuministradaLa agenda incluyó una visita a Isla Magueyes en La Parguera, donde aprendieron sobre diversos componentes del ecosistema costero y oceánico.<br>SuministradaEn Magueyes, asistieron a los laboratorios para conocer y observar algunas especies marinas.<br>SuministradaLos participantes utilizaron sus dotes artísticos para encuadernar, diseñar, decorar y pintar sus recién creados textos literarios.
<br>SuministradaLas escritoras puertorriqueñas Marta Aponte Alsina y Nicole Cecilia Delgado ofrecieron talleres a los niños y niñas.<br>SuministradaAl final de la jornada, los participantes mostraron sus creaciones. Los acompaña el equipo de trabajo del CUA.<br>Suministrada
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Video reportajes disponibles en:
Campamento de escritura del CUA
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SOURCE: http://www.uprm.edu/portada/article.php?id=2597