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Un gran espectáculo natural

Por Mariam Ludim Rosa Vélez (mariamludim@uprm.edu)
PRENSA RUM

viernes, 20 de diciembre de 2013

Su erguida silueta la da una elegancia única. Su espigada postura es admirada por muchos. Es testigo silente de las resoluciones de nuevo año de aquellos que deciden ejercitarse en la pista. Es vigía de los sueños de miles de estudiantes que diariamente transitan a pie por la cuesta del Mosaico. Es oyente de compases y de cánticos melodiosos que emergen del salón de Banda y Orquesta. Su belleza y majestuosidad son imposibles de ignorar. Como todo ser vivo, confronta esa misteriosa dicotomía de fortaleza y fragilidad.

Los científicos le llaman Corypha umbraculifera. Su primer nombre establece que pertenece al género de las palmeras. Su apellido, describe la formación de su floración que podría representar una corona o una sombrilla. El Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), cuenta con una digna representante de esta singular especie que se caracteriza por ser una de las palmas más grandes del mundo. Muestra diariamente su esplendor incólume en un lateral de la Antigua Pista Atlética, aunque es visible desde la entrada de Barcelona y hasta el Pórtico Colegial.

El 2013 fue el año especial de la también denominada palma Talipot. En septiembre comenzó a percibirse su inflorescencia que todavía presenta un espectáculo natural muy peculiar en la botánica. Se trata de una planta monocárpica, que implica que florece una sola vez en la vida y luego de desprenderse de todos sus frutos, muere.

En el caso de la Corypha, ese despliegue es aún más impresionante porque constituye la especie que presenta el magno florecimiento en el reino vegetal.

"Es nativa del sur de India y de Sri Lanka. Es una palma inusual porque florece una sola vez en su vida después de crecer entre 30 y 80 años. Produce la inflorescencia más grande del mundo con un total estimado de flores de entre dos millones. Luego, produce miles de frutos que son más o menos igual de grandes que una quenepa. Son difíciles de germinar, pero entendemos que en algún momento, probablemente para el próximo semestre, empezarán a salir los frutos y luego las semillas", explicó a Prensa RUM el doctor Duane Kolterman, catedrático del Departamento de Biología, especializado en botánica.

Agregó que la culminación del espectáculo será a mediados del 2014.

"Al igual que el mango y el aguacate, se produce una inmensa cantidad de flores, pero la mayoría de estas se abortan y solamente unos miles van a producir los frutos. Pero es un costo grande para esa palma", expresó al reiterar que luego de ese proceso, la palma perece.

La historia de la Talipot colegial

Según se registra en el libro electrónico Árboles y palmas del Recinto Universitario de Mayagüez del doctor José A. Mari Mutt, la palma se sembró en 1987, luego de pasar un periodo de cinco años en el invernadero. De esta forma, se estima que el ejemplar tiene unos 30 años.

Luis M. Ruiz, supervisor de Planta Física y Carlos Rivera Tavares, trabajador de la sección de Campo y Carreteras, recuerdan la historia. A unos 20 pies de la actual ubicación de la palmera había otro ejemplar que acababa de fallecer, según relató Ruiz.

"Nosotros conseguimos la semilla, las germinamos en el invernadero. En ese momento cogimos como 10 o 12 semillas, pero solamente germinaron una o dos. Una de esas la sembramos aquí", relató.

Rivera Tavares, ya próximo a jubilarse, fue el que plantó el germinado, sin imaginarse que luego fuera a ser testigo de tal inmensidad.

"Yo nunca pensaba que nos iba a dar algo así. Hasta que él (Ruiz) me dijo: 'mira Carlos para que tú veas tu palma, antes que te vayas a retirar'. Ahora yo sé lo que él estaba hablando, que es una palma grande y muy bonita", afirmó.

De hecho, al comando de Ruiz, un grupo de trabajadores de Planta Física midió la palma que alcanzó unos 80 pies de altura y unos 12 pies de diámetro. Ahora están atentos para propagar las semillas, ya que aspiran a sembrarla, además de en la pista, en otras áreas del campus.

"Vamos a esperar que esa se seque completita, ya hablamos con el profesor Duane Kolterman para preparar un material e incluso las semillas que se saquen las vamos a seguir sembrando para propagar en otro sitio. El objetivo principal fue sostener la imagen, sostener la semilla. Queremos aprovechar varias áreas extensas, como por detrás de la piscina, con el propósito de que el que pase, como la palma es tan gigante y bella, pues la pueda apreciar ", indicó Ruiz.

Añadió que existe otro ejemplar germinado detrás del Departamento de Banda y Orquesta.

Albacea de vivencias

La inmensidad de la palma, así como su singular despliegue, llamó la atención de los observadores de la naturaleza, quienes compartieron fotos a través de las redes sociales y divulgaron la historia electrónicamente. Uno de ellos fue el doctor Eduardo J. Juan García, catedrático de Ingeniería Eléctrica y Computadoras, quien se confesó "fanático" de la Talipot.

"Es curioso porque yo almuerzo casi todos los días con mi esposa y cuando entramos por este portón (Barcelona), le mencionaba bien a menudo: 'qué clase de palma más grande', por el tamaño. Llevo años admirando esas palmas. Ella me decía: 'mira, tu palma está creciendo', hasta que noté, hace unos meses, que había florecido. De ahí, busco y hago memoria que me habían dicho que florecía y luego moría. Entonces me di a la tarea de buscar por internet hasta que encontré e identifiqué la Tali Palm. Me llamó la atención el hecho de que tarda tantos años en florecer. Para mí, esto es un espectáculo y decidí compartirlo con mis compañeros de Departamento. A ellos les pareció muy interesante y han venido a verlo", contó a Prensa RUM.

Precisamente, es tanta la afición y la tranquilidad que le ofrece observarla que cuando su esposa, la doctora Madeline Torres, catedrática del Departamento de Ingeniería Química, estaba presta a dar a luz a su segundo hijo, fueron hasta la pista para contemplarla.

"Ella estaba con contracciones y vinimos a ver la palma, dando una vuelta para eso de relajarse un poco. Así que tiene un significado especial para nosotros", agregó.

De hecho, ya el profesor está en lista de espera para obtener una semilla, ya que aspira a propagarla.

"Espero que la gente sepa apreciar que es algo que ocurre en décadas, ahora tendremos que sembrar una nueva y esperar unos treinta años en lo que vuelve a ocurrir", puntualizó.

Otro de los aficionados de las palmas es Jorge Bencosme, del Centro de Tecnología de Información (CTI).

"Desde que yo era estudiante del Recinto, en el año 1996, noté que había una pequeña palma, para ese tiempo, pero el tamaño era bastante considerable. Me llamaba la atención. Según fue pasando el tiempo, siempre la he observado. Para mi sorpresa, cuando yo veo la palma a finales de verano, arriba en la corona, está asomando como si fuera una antenita, que es lo que se conoce como el pedúnculo. Al transcurrir de las semanas veo que eso empieza a subir, hasta que comienza a salir una estructura de forma de pirámide, pero sin flores. Dije, 'wow, la palma empezó a florecer' y se lo hice saber a todos los contactos que tengo para que no se perdieran el espectáculo, porque es algo único que posiblemente se puede apreciar pocas veces en la vida. En el 2009, tuve la suerte de ver una en el Jardín Botánico; esta es la segunda que he visto en toda mi vida", relató.

Dado a la acogida que ha tenido la majestuosa palma, en una iniciativa de Mari Mutt, en colaboración con la vecina Estación Tropical Federal (TARS), se ubicó una ficha informativa a la que se puede acceder electrónicamente.

"Esta etiqueta tiene un código que con cualquier aplicación en un teléfono inteligente o tableta, usted puede escanearlo y lo va a llevar a una publicación digital del doctor José Mari Mut, con toda la información en inglés y en español de esta palma. Se puede bajar una aplicación llamada QR Reader, se instala y acerca su dispositivo, le coloca el recuadro donde está la etiqueta y los lleva a la información", explicó Bencosme.

El llamado, según añadió, es a que visiten el Colegio y puedan ser también testigos de esa particular demostración. "Es algo que nos regala la naturaleza, es una de las cosas sencillas que debemos valorar y apreciar". Mientras, y tal vez por un semestre más, la Corypha umbraculifera, obsequiará su magnificencia y su acostumbrada discreción como albacea de vivencias colegiales de los pasados 30 años.


  • La Palma Talipot en el 2009. Al lado Jorge Bencosme, un aficionado de las palmas.<br>Suministrada
  • Varios ángulos de la palma tomadas en el 2009.<br>Jorge Bencosme
  • A finales del verano del 2013 comenzó a asomar el pedúnculo desde donde luego emergería la inflorescencia.<br>Foto Jorge Bencosme
  • El florecimiento en todo su esplendor comenzó a mostrarse durante el mes de septiembre.<br>Foto José A. Mari Mutt
  • La florecida puede durar un año completo, luego la palma muere.<br>Foto José A. Mari Mutt
La Palma Talipot en el 2009. Al lado Jorge Bencosme, un aficionado de las palmas.<br>SuministradaVarios ángulos de la palma tomadas en el 2009.<br>Jorge BencosmeA finales del verano del 2013 comenzó a asomar el pedúnculo desde donde luego emergería la inflorescencia.<br>Foto Jorge BencosmeEl florecimiento en todo su esplendor comenzó a mostrarse durante el mes de septiembre.<br>Foto José A. Mari MuttLa florecida puede durar un año completo, luego la palma muere.<br>Foto José A. Mari Mutt
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Video reportajes disponibles en:
Palma Talipot: Un florecimiento histórico en el RUM

SOURCE: http://www.uprm.edu/portada/article.php?id=2743