Adicción a la Internet

Trabajo de Investigación de Christian Varela (Word)

Presentación en Powerpoint (PDF)



Revisión de Literatura

Autor: Christian Varela (B.A. en Psicología, Estudiante de Derecho)

Efectos de la Internet en el desarrollo de conductas adictivas
El inmenso desarrollo de la Internet y su integración a diversas áreas de la sociedad motivan a las personas a adentrarse en este nuevo mundo virtual de la tecnología. La gran variedad de recursos, el fácil acceso a los mismos y las nuevas formas de interacción social que permiten la Internet se señalan entre sus beneficios, pero se reconoce además un impacto negativo entre un grupo de personas que se ven afectados por no poder controlar su uso. Es evidente que existen efectos negativos en las relaciones interpersonales, familiares, trabajo, escuela y otros áreas en la vida de los usuarios que no controlan el uso de la Internet. El dilema se encuentra en la posibilidad de catalogar estas conductas asociadas al uso de la Internet como un desorden adictivo. Lo reciente de esta tecnología no ha permitido el estudio empírico abarcador sobre el tema mediante la cual se pueda asumir una postura para catalogar los efectos de la Internet.

Existen posiciones encontradas para conceptualizar los efectos de la Internet como un medio que produce adicción o un refuerzo que aumenta las conductas adictivas entre quienes ya las poseen. Las diferentes definiciones que hasta ahorra se presentan sobre la posible adicción a la Internet se basan en la definición sobre adicción a substancias en el DSM-IV. Ante la carencia de un marco teórico de referencia para identificar los casos que algunos clínicos han asociado al uso del Internet, se presenta un modelo cognoscitivo-conductual (Davis, 1999) para las Patologías del Uso de la Internet (PIU), el cual considera que las características en el individuo son reforzadas por el uso de la Internet. En cierta manera el Dr. Walther (1999) concuerda con el Dr. Davis por que ambos señalan que el uso de la Internet no produce las patologías en el individuo, si no que intensifica conductas patológicas ya presentes en el individuo. Para Walther es la comunicación que se da a través de la Internet lo que motiva al usuario a dedicar un tiempo considerable en la red, lo que le afecta en otras áreas de su vida y por ello desarrolla culpa y conflictos. De acuerdo a esta visión deberíamos referirnos a un “Desorden de Adicción a la Comunicación.” Las personas que son habladoras compulsivas encuentran en la Internet un ambiente sin inhibiciones que les puede convertir en potenciales adictos. Los efectos negativos, según Walther de la comunicación en la Internet  son: a) interacción poco confiable con extraños a los cuales no vemos, b) la posibilidad de presentar identidades falsas, c) se da la mentira con mayor facilidad, d) hay coerción y e) ocurren ofensas. Estas posiciones consideran que las diversas alternativas en la Internet son los refuerzos que llevan a los efectos negativos.

El Instituto para el Estudio Cuantitativo de la Sociedad en la Universidad de Stanford realizó un estudio para conocer cuales son los atributos que estimulan a los usuarios de la Internet (Nie & Ebring, 2000). El estudio fue realizado con una muestra aleatoria de 4113 individuos en 2689 familias escogidas por teléfono en los Estados Unidos. Se utilizó el método de Internet Survey en el cual los cuestionarios son contestados a través de la Internet.  Entre las actividades más comunes en la Internet se encuentran el correo electrónico (Email, 90%), para búsqueda de información (77%), navegar en la red (69%), para leer (67%), pasatiempo (63%), trabajo o negocios (46%) y juegos o compras (36%) entre otras. Los salones de conversación virtual (chat rooms, 26%) son más usados por los jóvenes y personas anónimas, pero su uso disminuye entre personas mayores de 25 años. Nie y Ebring señalan que los usuarios realizan un promedio de 5 actividades diferentes en la red y que mientras más tiempo hayan usado la red mayor es el número de actividades en que se envuelven. Estas diversas funciones en la Internet resultan ser tan atractivas que algunas personas desplazan sus relaciones cotidianas por estar conectados a la red. Mientras más tiempo se dedica a estas actividades disminuye la comunicación familiar, disminuye el círculo local de amistades (p<.05) y disminuye el número de amistades distantes (p<.07) (Kraut, Patterson, Kiesler, Mukopadhyay, & Scherlis, 1998). Las posiciones que debaten este efecto de aislamiento social señalan que los casos presentados en los cuales los usuarios descuidan sus relaciones sociales no constituyen una evidencia de adicción por que situaciones similares ocurren con personas que se obsesionan con otras tecnologías, a las cuales no se les cataloga como adictivas (Suler, 1998). Además el tiempo que una persona dedica a la Internet no constituye una medida confiable como para que se pueda afirmar que la persona es adicta al Internet o tiene problemas. Es importante que se defina lo que es uso excesivo de la Internet e investigar las razones por las cuales se usa esta tecnología (Gohol, 1997).             

Las consideraciones que se han hecho en torno a los atributos de la Internet como causantes de la adicción se enfrentan a quienes consideran que son las personas propensas a la adicción las que están siendo reforzadas con esta nueva tecnología. King (1996) concuerda con los señalamientos de que la interacción que se da asistida por una computadora resulta ser  estimulante, recompensante y reforzante para muchas personas.

En una encuesta realizada a través de la Internet, Greenfield  describe  la naturaleza de la adicción en la Internet. La muestra fue de 17,521 participantes, los cuales representaban geográficamente a Canadá y los Estados Unidos. La edad promedio de los participantes fue de 33 años, con un rango de 8 a 85 años, predominantemente blancos (82%) y la mayoría fueron hombres (71%). Un 85% tenía trabajo, el promedio de ingresos fluctuaba entre 25 a 50 mil dólares al año y los desempleados en su mayoría fueron estudiantes. El 87% tenía algún tipo de educación escolar y entre estos un 49% tenía un bachillerato, maestría o doctorado. El análisis preliminar demuestra que cerca de un 6% de los participantes muestran un patrón compulsivo en el uso de la Internet. El 43% informa sentir una sensación intensa de intimidad en las relaciones virtuales y de estos el 75% pueden ser calificados como adictos. Un 43% se siente sin inhibiciones para actuar como lo deseen y el 80% de estos son adictos a la Internet. La mayoría reconoce que en algunas ocasiones pierden el sentido del tiempo mientras están en la red, pero los que presentan adicción les ocurre siempre. Tan solo el 8% de los participantes se siente fuera de control y de estos el 46% presenta adicción. La similitud mayor con otros tipos de adicción está en que los usuarios con adicción a la Internet sienten preocupación por usar la Internet cuando no están conectados (83%), el 58% necesita más tiempo
conectados cada vez que accesan la red, el 68.5% han fallado en sus intentos por limitar el uso y un 79% se siente mal cuando han dejado de usar la Internet. Según Greenfield son el sentido de anonimato, la atmósfera sin inhibiciones, la facilidad de acceso y los innumerables recursos de la Internet lo que refuerza las conductas adictivas que presentan algunos de los usuarios.
A pesar de las cosas que se presentan para evidenciar los efectos de la Internet es muy prematuro para que se use el término adicción (Brenner, 1997). En su estudio utilizó el Internet Usage Survey (IUS) para medir los efectos de la Internet de acuerdo a los criterios de adicción en el DSM-IV. Se consideraron los cuestionarios que fueron completados en los primeros 90 días de haber sido publicado en la red. El cuestionario fue contestado por 1885 usuarios de más de 25 países, pero solo un 30% (563) reunieron los criterios del autor para formar una muestra válida. De los 563 participantes, el 73% eran hombres, la edad promedio fue de 34 años, el uso promedio en la semana fue de 19 horas, el promedio tenía 15 años de estudio y la mayoría había utilizado la Internet por más de 2 años. Los resultados del IUS muestran que los usuarios de mayor experiencia experimentan menos problemas con el uso de la Internet (F= 0.76, p>.78). Brenner señala que no hubo diferencias entre hombres y mujeres en relación al tiempo de uso o los problemas asociados a su uso. El promedio de los participantes reporta al menos 10 signos de interferencia en sus actividades diarias (problemas para controlar el uso 22%, disminuye el tiempo para dormir 29% y no comen en los horarios que acostumbraban entre otros). Un 26% señala tener problemas en el trabajo o en el hogar debido al uso de la Internet.  El 55% de los usuarios que tienen problemas han recibido comentarios de familiares y amigos, el 28% siente alguna ansiedad al intentar suspender el uso y un 22% ha intentado suspender el uso sin tener éxito alguno. Brenner reconoce que aunque el número de usuarios que confronta problemas es reducido comparado con el gran total de personas que accesan la Internet, es necesario estudiar el asunto e identificar los métodos de ayuda.
En la mayoría de los estudios se ha presentado la adicción a la Internet como un problema entre usuarios jóvenes, introvertidos y hombres orientados al uso de la computadora. Se excluía a la mujer como un grupo potencial al desarrollo de la
adicción porque se consideraba que tenían menos destrezas en el manejo de las tecnologías de información. Además muchos consideraban que los efectos de la Internet afectan más a personas con un mayor envolvimiento en su uso. La Dra. Kimberly Young (1996) realizó un estudio de caso para evidenciar que cualquier persona puede presentar los efectos de esta nueva tecnología aunque no se ajuste a las características anticipadas. Young presenta el caso de una mujer de 43 años, ama de casa, no orientada a la tecnología, sin ningún historial psiquiátrico o de adicción y que dedicaba la mayor parte del tiempo a las  labores domésticas. Luego de 3 meses de haber obtenido acceso a la Internet, la mujer comienza a sentir la necesidad de dedicar cada vez más tiempo a la red, hasta alcanzar un promedio de entre 50 a 60 horas semanales conectada a este sistema. Eventualmente comenzó a sentirse deprimida, ansiosa e irritable cuando no estaba frente a su computadora conectada a la Internet. Esta situación provocó que descuidara sus deberes en el hogar, se apartara de las actividades que comúnmente realizaba y redujo la comunicación con sus familiares. Como resultado su esposo se fue del hogar y sus hijos la veían como una extraña. Para ella no fue necesario un proceso de terapia porque pudo hacer los cambios necesarios en su conducta dado a que su familia se estaba derrumbando. Ella reconoció que su conducta no hubiese cambiado a no ser por estos efectos drásticos, porque nunca pensó que el uso de la Internet fuese a tener un impacto negativo en su vida. Young concluye que este caso demuestra que cualquier persona puede verse afectada por el uso de la Internet y que esta tecnología no es adictiva en si misma, sino que sus aplicaciones refuerzan las conductas adictivas.
Solo el interés continuo por descubrir empíricamente la relación de esta nueva tecnología en la vida de los usuarios permitirá determinar definitivamente si la Internet tiene algún impacto entre los usuarios e identificar los medios adecuados para atender el problema. Resulta imperante que los profesionales de ayuda tengan conocimientos sobre los efectos de la Internet, porque posiblemente esta sea una de las áreas que ameriten la atención en un futuro muy cercano.

Referencias:

Barak, A. (1999). Psychological applications on the Internet: A discipline on the threshold of a new millenium. Applied and Preventive Psychology, 8, 231-246.

Brenner, V. (1997). Psychology of computer use: XLVII. Parameters of Internet use, abuse and addiction: The first 90 days of the Internet Usage Survey. Psychological Reports, 80 , 879-882.

Bridget, M. (1997). Computer addictions entangle students. Obtenido en la red mundial el 11 de febrero de 2000:

Davis, R.A. (1999). A cognitive-behavioral model of Pathological Internet Use (PIU). Obtenido en la red mundial el 18 de febrero de 2000: http://www.victoriapoint.com/PIU.html, Internet.

Greenfield, D.N. (1999). The nature of Internet addicction: Psychological factors in compulsice Internet use. Artículo presentado en la convención anual de la Asociación Americana de Psicología. Obtenido en la red mundial el 21 de marzo de 2000: http://virtual–addiction.com/internetaddiction.htm, Internet.

Grohol, J.M. (1997). Internet addiction disorder: An examination of the facts. Obtenido en la red mundial el 11 de febreo de 2000: http://www.cmhc.com/archieves/editor22.htm, Internet.

King, S.A. (1996). Is the Internet addictive, or are the addicts using the Internet? Obtenido en la red mundial el 16 de marzo de 2000: http://www.concentric.net/~Astorm/iad.html, Internet.

Kraut, R., Patterson, M., Lundmark, V., Kiesler, S., Mukopadhyay, T. & Scherlis, W. (1998). Internet Paradox: A social technology that reduces social involvement and psychological well-being. American Psychologist,53, 9, 1017-1031.

Nie, N.H. & Erbring, L (2000). Internet and society: A preliminary report. Obtenido en la red mundial el 24 de marzo de 2000: http://www.stanford.edu/SIQSC/internet.html, Internet.

Suler, J. (1999). Computer and cyberspace addiction. Obtenido en la red mundial el 8 de febrero de 2000: http://www.rider.edu/users/suler/psycyber/psycyber.html, Internet.

Walther, J.B. (1999). Communication Addiction Disorder: Concern over media, behaviors and effects. Artículo presentado en la convención anual de la Asociación Americana de Psicología, Boston. Obtenido en la red mundial el 18 de febrero de 2000: http://www.virtual-addiction.com/CAD/adic32.html, Internet.

Young, K (1996). Psychology of computer use: XL. Addictive use of the Internet: A case that breaks the stereotypes. Psychological Reports, 79, 899-902.