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Implicaciones
Los resultados preliminares del estudio sugieren que es necesario intervenir no tan solo mediante leyes que regulen la venta del mercurio, sino también desarrollando un programa educativo dirigido a propietarios de botánicas y usuarios del mercurio. Esperamos poder atender esta necesidad en un futuro cercano.
Es necesario crear conciencia en la comunidad sobre los peligros que representa a la salud el uso del mercurio. Esta orientación debe dirigirse a los sanadores folclóricos, dueños de botánicas y comunidad en general. Estos grupos no parecen, en su mayoría, conocer el potencial tóxico del mercurio. Esto implica que es necesario desarrollar un programa de orientación culturalmente relevante . Este programa de orientación debe incluir actividades tales como las siguientes:
1. Desarrollar material informativo sobre el mercurio y sus efectos tóxicos.
Este material informativo debe incluir una hoja en donde se explique lo que es el mercurio y sus efectos tóxicos. Debe llevarse a las botánicas y pedirle a sus dueños a que accedan a ponerlo en alguna parte visible de su local.
2. Llevar a cabo reuniones de orientación con dueños de botánica y sanadores folclóricos.
Estas reuniones pueden servir de foro para compartir ideas y conocer de manera más precisa la posición de los sanadores folclóricos. Podrían también ser útiles para explorar alternativas al uso del mercurio. Es muy probable que los sanadores folclóricos conozcan productos que sirvan para sustituir el mercurio. En nuestro trabajo encontramos que como sustitutos del mercurio algunos dueños de botánica recomiendan el precipitado rojo.
3. Utilizar los medios de comunicación (radio y televisión) para orientar a la comunidad sobre los peligros del uso del mercurio.
Consideramos esencial impartir información sobre el mercurio a través de programas de televisión y radio. Esto facilitaría el que la comunidad conociera los peligros a los cuales están expuestos cuando usan el mercurio.
Es importante identificar usuarios del mercurio y realizar evaluaciones con los mismos para determinar los grados de intoxicación. Estos estudios podrían llevarse a cabo en centros de salud a través de toda la Isla. Este tipo de encuesta nos permitiría tener una idea clara del potencial tóxico del mercurio en la comunidad de usuarios.
También, es necesario realizar evaluaciones de intoxicación en las botánicas en donde se venda o se haya vendido el mercurio. Es probable que el ambiente de estas botánicas esté contaminado y los dueños de botánica estén expuestos a intoxicación por mercurio.
Con todo esto queda evidenciado la necesidad de más investigación que conduzca a la acción y el bienestar del individuo. Con este trabajo esperamos haber sentado las bases para posibles intervenciones que redunden en el beneficio de todos.
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