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Experiencias de Jung con los espíritus
Carl Jung es una de las figuras más destacadas en la historia de la psiquiatría y la psicología contemporánea. Su proceso de convertirse en terapista tiene similaridades con la forma en que un puertorriqueño desarrolla facultades para convertirse en sanador espiritista. Sus ansias de entender los procesos psíquicos y espirituales del ser humano lo llevaron a explorar dimensiones que generalmente no son estudiadas por la psicología tradicional.
Siendo un estudiante universitario, Jung se interesó profundamente por las obras de William Crookes, Emmanuel Swedenborg y otros pensadores espiritualistas. El discutía estas ideas con sus compañeros de clase, pero la mayoría de ellos reaccionaban defensivamente y no estaban abiertos a la posibilidad de los fenómenos espiritistas. En relación a esto Jung nos dice: "yo encuentro estas posibilidades extremadamente interesantes y atractivas. Ellas añaden otra dimensión a mi vida, el mundo adquiere profundidad y perspectiva" (1965, p. 99).
En 1897 Jung, mientras estudiaba en la Universidad de Basel, ofreció una conferencia sobre ocultismo y parapsicología. En esta presentación habló sobre la realidad de los espíritus y el espiritualismo, basándose en los fenómenos de telekinesis, los mensajes de personas muertas, clarividencia y sueños proféticos (Jung, 1983).
En 1898 Jung empezó a asistir a sesiones espiritistas todos los sábados por la noche junto a sus familiares. En estas sesiones conoció a una adolescente de quince años llamada Helene Preiswick, quien producía fenómenos espiritistas y sonambulísticos. De estas experiencias y observaciones surgió la disertación doctoral de Jung titulada Acerca de la psicología y patología de los llamados fenómenos ocultos. , la cual analiza sesiones en las cuales la joven Helene participó. Jung se interesó en explicar la naturaleza y dinámica de las entidades espirituales que se comunicaban a través de esta adolescente, concluyendo que estas "personalidades eran posiblemente representaciones de aspectos inconscientes que se han disociado de la personalidad consciente del sujeto"(1977, p. 80). Refiriéndose a estas investigaciones Jung declaró lo siguiente: "... esta fue la experiencia mayor... que hizo posible que lograra un punto de vista psicológico" (1977, p 80).
En 1919 Jung presentó una conferencia en una reunión de La Sociedad Británica para la Investigación Psíquica titulada La base psicológica de la creencia en los espíritus. Jung se limitó al aspecto psicológico del problema y evitó lidiar con la realidad objetiva de los espíritus. Definió los espíritus como "complejos autónomos inconscientes que aparecen como proyecciones porque no tienen asociación directa con el ego" (1977, p.116). Estos pueden ser tanto fantasías patológicas como algo nuevo y desconocido (1977, p. 116). Además, Jung relacionó el mundo espiritual con el inconsciente colectivo y a los espíritus con los arquetipos.
De acuerdo a Jung la posesión espiritual puede explicarse psicológicamente como la "invasión de un complejo del inconciente colectivo" (p. 119). Esta invasión puede ser peligrosa, produciendo síntomas como depresión, ansiedad y alucinaciones.
Jung añadió una nota al calce con el propósito de corregir y expandir la siguiente oración: "... no existe prueba de la existencia de los espíritus, y hasta tanto no tengamos esa prueba debo considerar este territorio como un apéndice de la psicología" (1977, p. 125). La nota al calce es la siguiente:
Después de haber recogido las experiencias psicológicas
de muchas personas y países por 50 años, no me siento tan seguro como me sentía en 1919, cuando escribí esta oración. Dudo que una orientación exclusivamente psicológica pueda hacerle justicia al fenómeno en cuestión (1977, p. 125).
A mi entender, Jung tenía bastante resistencia a tratar el tema de la existencia de los espíritus fuera de una conceptualización psicológica y mentalista. Por otro lado, quería mantener su reputación como científico y pensaba que el tratar este tema lo llevaría fuera del racionalismo y la ciencia de su época. Sabía que la orientación psicológica que ofreció en esta conferencia era incompleta y no le hacía justicia al tema de la existencia de los espíritus.
El concepto de "espíritus" no solo influye en el desarrollo de la teoría de Jung sino que se encuentra presente en muchas de sus experiencias personales. Los escritos de Jung nos ofrecen muy poca luz sobre su vida y experiencias personales con la excepción de su autobiografía, la que comenzó a escribir cuando tenía más de ochenta años y llamó Memorias, sueños, pensamientos. En el capítulo "Confrontación con el inconsciente", Jung nos describe la crisis espiritual que experimentó entre los años 1912 y 1917. Este fue un período crucial en términos de su desarrollo personal y la estructura de su teoría debido a que decidió emprender el viaje hacia el inconsciente colectivo y explorar todas aquellas dimensiones ocultas de su personalidad.
Estos experimentos con el inconciente llevaron a Jung a conocer figuras psiquícas como Elijah, Salome, Philemon and Ka, considerándolas personificaciones de arquetipos del inconciente colectivo. Jung describe su relación con Philemón de la siguiente manera:
Philemon y otros seres de mis fantasías me ofrecieron el entendimiento de que existen cosas en la mente que yo no produzco, pero que se producen a sí mismas y tienen su propia vida. Philemon representó una fuerza distinta a mi. En mis fantasías tenía conversaciones con él y me dijo cosas de las cuales yo no estaba consciente. A veces él parecía bastante real, como si tuviera vida propia.... Yo caminaba con él y para mí era lo que los hindúes llaman un guru (1965, p.187).
De acuerdo a Jung, Philemon era la personificación de un arquetipo del inconsciente. Este se materializaba y tenía conversaciones con Jung, educando a Jung en materias que este desconocía. Es obvio que la relación que existía entre Jung y Philemon es similar a la que existe entre el sanador espiritista y su guía espiritual.
Para el mismo tiempo, Jung escuchó la voz de una mujer dentro de él (1965, p. 185) y estas experiencias con esta figura interna dieron origen al concepto del ánima. El le escribía cartas a su ánima tratando de distinguir entre él y la figura femenina.
Estas experiencias culminan en un trabajo que Jung llamó Los siete sermones a los muertos. ¿Qué llevó a Jung a escribir un trabajo dedicado a los muertos? En una ocasión Jung empezó a sentir y experimentar la presencia de "seres espirituales" en su casa. Un gran número de eventos extraños fueron presenciados por él y su familia. Las hijas de Jung veían figuras que caminaban por la casa. Jung describe esta situación de la siguiente manera:
Existía una atmósfera extrañamente cargada a mi alrededor y tenía la impresión de que el aire estaba lleno de entes fantasmagóricos. Entonces empezaron a rondar duendes por la casa: mi hija mayor veía por la noche una figura blanca atravesar la habitación. (1965, p. 189)
En un momento de desesperación y ansiedad, Jung le preguntó al grupo de "espíritus" cuales eran sus intenciones y ellos le contestaron: "Hemos regresado de Jerusalem donde no encontramos lo que buscamos"(1965, p. 190). Con esta oración es que Jung empieza a escribir Los siete sermones a los muertos con el objetivo de educar a estos espíritus y ayudarles a encontrar lo que buscaban. En el momento en que Jung empezó a escribir este mensaje los seres espirituales desaparecieron de su casa y la atmósfera volvió a tener la tranquilidad de siempre.
¿Quiénes eran estos espíritus para Jung? Para explicar estas experiencias Jung continúa relacionando el inconsciente con "la tierra de los muertos". Para Jung las conversaciones con los muertos fueron muy importantes porque se convirtieron en "un preludio de lo que tenía que comunicarle al mundo sobre el inconsciente" (1965, p. 192).
Otra experiencia relacionada al mundo de los espíritus que Jung relata ocurrió cuando éste estaba pensando acerca de la súbita muerte de un amigo y de momento sintió su presencia en el cuarto. Jung le siguió en su imaginación y ambos llegaron a la casa del amigo. El espíritu de su amigo le mostró el segundo de cinco libros con carpeta roja que se encontraban en la segunda tablilla de un estante. La mañana siguiente Jung fue a visitar a la viuda de su amigo y le preguntó si podía buscar algo en la biblioteca de éste. Jung encontró los cinco libros de carpeta roja que el espíritu de su amigo le había mostrado el día anterior en su visión. El segundo libro de éstos se titulaba El legado de los muertos de Emile Zola.
Otra experiencia que Jung tuvo con el mundo espiritual ocurrió en 1963 cuando trataba de ayudar a un profesor que padecía de imsomnio crónico (McGuire & Hull, 1977). La intuición le decía que el paciente debía aprender a relajarse. Sin embargo, él no estaba seguro de como hacer eso. Luego Jung escuchó la voz de su madre muerta cantándole una canción de cuna a su hermana cuando ella era una niña. La misma trataba sobre una pequeña niña que se sentaba en un bote para cruzar el río Rino. Después de eso Jung cantó a su paciente una canción de cuna. El profesor se fue directo a la cama y durmió como un niño, sin nunca volver a tener problemas de insomnio.
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