Enseñando y aprendiendo
Aparentemente las almas de los muertos solamente conocen lo que sabían al momento de su muerte, y nada más.   Es por eso que las mismas muestran interés en intervenir en la vida para poder obtener conocimiento de los hombres.  Frecuentemente tengo el sentir de que están parados justo detrás de nosotros, esperando a escuchar la contestación que les vamos a dar...  Aparentemente dependen de los vivos para recibir respuestas a sus preguntas....(1965, p. 308)


El espiritismo, al igual que la psicología analítica, sugiere que el proceso de ayuda envuelve un proceso dialéctico en donde se  educan a  seres transpersonales (arquetipos o espíritus)  y  también se aprende de  los mismos.  Para poder ser sanados debemos convertirnos en estudiantes y maestros de estos seres transpersonales.  En el espiritismo  la persona debe convertirse en maestro de los espíritus ignorantes pero también necesita ser educado por sus espíritus guías.  Los sanadores espiritistas recalcan la importancia de  educar a los espíritus ignorantes con el propósito de ayudarlos a reconocer que necesitan modificar su comportamiento y dejar de hacer daño a los individuos.

Similarmente, en la autobiografía de Jung, se recalca la importancia de educar a los "espíritus de los muertos" o las figuras del inconciente.  Como señaló Jung:
Muy temprano aprendí que era necesario para mí el instruir las figuras del inconciente, o el otro grupo  que usualmente no se distingue de ellos, "los espíritus de los muertos." (1965, p. 306).

Más aún, Jung describió cómo educaba a los espíritus en algunos de sus sueños.  Por ejemplo, en 1922 soñó sobre su padre muerto.  Su padre le preguntó sobre psicología del matrimonio y aparentaba estar muy preocupado.  Jung no podía entender el sueño hasta que su madre murió en 1923.  Luego le pareció que su padre estaba preocupado por el cambio en su situación, debido a la muerte de su esposa, y quería consultarlo como psicólogo, "ya que su padre reanudaría esta relación nuevamente "(1965, p. 315).

Otro sueño de Jung que presenta su interés en educar a los espíritus fue sobre un grupo de  espíritus distinguidos de los siglos anteriores que mantenían una discusión en Latín.  Uno de los espíritus le  preguntó a Jung algo que no pudo contestar, lo que resultó tan humillante que lo hizo despertar.  Jung aceptó que este espíritu era un espíritu ancestral que quería saber algo que él  no pudo decirle.  El le había fallado al espíritu (Jung, 1965, p. 307).

Uno de los pacientes de Jung tuvo un sueño que representó una confirmación sobre las funciones importantes de educar a los espíritus.  Dos meses antes de su muerte, ella soñó que había entrado al "mas allá" y se encontraba en un salón de clases, con varios amigos que estaban muertos sentados en las sillas del frente.  Pero no había un maestro ni un conferenciante.  De pronto se dió cuenta de que ella era la conferenciante y que se esperaba que diera un recuento de su vida, debido a que los espíritus estaban altamente interesados en las experiencias que traían consigo los recién llegados (1965, p. 305).

Ambos sistemas de curación utilizan como recursos  arquetipos o espíritus que pueden  convertirse en maestros para la persona.  De la misma forma en que existen arquetipos y espíritus que deben ser educados, también hay arquetipos y espíritus que pueden convertirse en guías del individuo.  En las curaciones espiritistas los clientes son motivados a conocer y hacer contacto con los guías espirituales.  Jung ha descrito cuan significativo fue  el tener contacto con Philemon, un arquetipo que representaba para él un tipo de "gurú."