|
Conclusión
Las semejanzas entre la psicología de Jung y el espiritismo son evidentes. En ambos sistemas de sanación se reconoce una dimensión transpersonal y sagrada como elemento integral del proceso de sanación. En el espiritismo la persona tiene que confrontar el mundo espiritual y en la psicología analítica la persona confronta el inconciente colectivo. Esta similaridad fue reconocida por Jung en su autobiografía cuando comparó el inconciente colectivo con la tierra de los muertos (Jung, 1965). Para Jung, el conocimiento de las figuras inconcientes facilitará el proceso de individuación, mientras que en el espiritismo es necesario conocer el mundo espiritual y establecer una relación con los espíritus.
En la psicología de Jung la sanación es un proceso de "exorcisar" ciertos tipos de complejos o integrar otros a la conciencia. Por otro lado, los sanadores espiritistas "exorcisan" espíritus ignorantes con el propósito de sanar un cliente o ayudarlo a identificar sus espíritus guías. En ambos sistemas la sanación representa un proceso en el que se establece un diálogo con una dimensión transpersonal (arquetipos o espíritus). Este diálogo es alcanzado en la psicología analítica por medio de la técnica de imaginación activa y en el espiritismo mediante la celebración de una sesión espiritista y el trabajo de causas.
La sanación en el espiritismo y en la psicología de Jung es un proceso donde se trasciende la perspectiva limitada del ego ("mundo material") de manera que se haga contacto con una realidad más amplia (mundo espiritual o inconciente colectivo). Ambos sistemas enfatizan la necesidad de trabajar con recursos que van más allá del ego y la conexión con fuerzas que pertenecen a una realidad alterna y sagrada.
|