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Obsesión
Siete de los 16 médiums señalaron haber sufrido una obsesión cuando empezaron a abrir sus cerebros. Para ellos la obsesión es un estado de desequilibrio mental en el cual la persona no tiene control sobre sus acciones debido a la influencia de espíritus negativos. La obsesión se caracteriza por síntomas tales como el gritar y llorar sin ninguna razón, pérdida de apetito, escuchar voces de naturaleza suicida y comportamiento agresivo. El médium que sufre una obsesión teme perder el control de sus impulsos.
Los médiums usaron palabras como locura y problema de los nervios para describir la experiencia de obsesión. Una de las sanadoras expresó que estaba histérica. Parece ser que todos ellos reconocen que tenían un desequilibrio mental pero pensaban que era causado por factores espirituales.
Estos siete médiums creen que ellos experimentaron la obsesión a modo de prueba debido a que estaban resistentes a aceptar sus facultades. Interpretaron la obsesión como una experiencia de aprendizaje que los ayudó a desarrollar facultades. Algunos consideran que el médium que sufra una obsesión está mejor preparado para enfrentarse al mundo espiritual que él que no haya sufrido una. Sin embargo, ninguno de los sanadores cree que es necesario experimentar una obsesión para convertirse en médium.
Las reacciones de los médiums a estas primeras experiencias dependen de varias factores. Considero que el grado de ansiedad que experimenta el médium en esta primera etapa de su desarrollo va a depender en parte de su capacidad de darle sentido y significado a estas experiencias. La socialización en la práctica del espiritismo puede ayudar al médium principiante a articular y estructurar estas experiencias, lo cual va a producir que experimente menos ansiedad.
También, se necesita considerar el grado de congruencia o disonancia experimentado por el médium cuando comienza a abrir su cerebro y las actitudes de su familia hacia el espiritismo. Por ejemplo, algunos médiums indicaron que cuando estaban teniendo estas experiencias , sus padres y otros familiares pensaban que se estaban volviendo locos. Además, algunos padres se opusieron a la idea de que sus hijos visitaran centros espiritistas.
El grado de distrés experimentado por los médiums en las primeras etapas dependerá de cuan bien pueden integrar estas experiencias. Algunos de los participantes describieron como al principio lucharon para no convertirse en médium. Para estos médiums la primera etapa en su desarrollo envolvió la integración de estas experiencias en la estructura de sus vidas para poder lograr un grado de congruencia. Fueron capaces de expandir su auto-concepto para adoptar una visión de mundo diferente.
Los médiums creen que el contacto previo con la práctica del espiritismo puede prevenir que una persona sufra de una obsesión porque éste podrá entender lo que está ocurriendo en su vida y tener apoyo de aquellos médiums que tengan más experiencia. Esta opinión se valida con las historias de vida de aquellos que sufrieron una obsesión. Con la excepción de Aúrea, los médiums que sufrieron la obsesión no estaban envueltos en la práctica del espiritismo ni tampoco habían visitado centros espiritistas antes de experimentar esta crisis emocional.
El análisis de los médiums que no experimentaron la obsesión revela un patrón diferente. La mayor parte de ellos empezaron a visitar centros espiritistas cuando eran niños. De estos datos se puede formular la siguiente pregunta: ¿Sirve esta socialización para prevenir la obsesión y ayudar a que los médiums puedan abrir sus cerebros sin experiementar un alto grado de ansiedad? La vida de Ernesto es particularmente significativa para examinar esta pregunta. Sus padres eran espiritistas y tenían un centro. Ernesto creció considerando que sus experiencias con los espíritus eran completamente normal y además fue reforzado para tener comunicación con el mundo de los espíritus. Ernesto consideró que el desarrollo de facultades fue como el "pan de todos los días".
Basado en la concepción del médium sobre la experiencia de abrir el cerebro, podemos inferir que este proceso puede ser uno "ego-distónico" o "ego-sintónico". Cuando el proceso de abrir el cerebro es ego-distónico no es aceptado y es una fuente persistente de estrés. La persona va a tener sentimientos negativos hacia el convertirse en médium, percibiendo este rol como inaceptable e indeseable. Desde la perspectiva espiritista, la obsesión es consecuencia de experimentar el proceso de abrir el cerebro como ego-distónico.
Se experimenta el abrir el cerebro como ego-sintónico cuando la persona quiere convertirse en médium y está preparado para desarrollar facultades. El proceso no es experimentado como enajenante a su concepción del yo pero compatible y consistente con el mismo. Cuando el abrir el cerebro es ego-sintónico no ocurrirá una obsesión.
Los médiums que experimentaron la obsesión visitaron un centro espiritista buscando ayuda para resolver sus problemas. Es allí en un centro espiritista donde aprenden a lidiar efectivamente con la obsesión. Su condición fue interpretada como una indicación de sus habilidades para comunicarse con el mundo espiritual, no como un síntoma patológico que necesita ser removido. El tratamiento se orientó a enseñarle al médium a tener más control sobre el mundo espiritual. Este período se conoce como desarrollo de facultades.
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