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El investigador herido
Nací en un sector rural de un pueblo pequeño de las montañas de Puerto Rico dentro de una familia con fuertes creencias espiritistas. Mi visión de mundo y concepto de realidad han sido influenciados grandemente por el hecho de ser un puertorriqueño socializado en parte dentro del sistema espiritista. Debido a que desde joven participé en diferentes actividades en los centros espiritistas de mi comunidad, he tenido la oportunidad de conocer el espiritismo como participante y desde adentro.
Mi interés en el estudio del espiritismo tiene sus orígenes cuando a penas tenía siete años. En este tiempo estaba sufriendo de una condición que me impedía funcionar normalmente. Los doctores le comentaron a mis padres que existían bases fisiológicas y que debía ser operado lo antes posible.
Mis padres se encontraban desesperados y no sabían que hacer. Un amigo les comentó acerca de un buen sanador espiritista que vivía cerca de mi pueblo, y mis padres decidieron llevarme donde el sanador. Recuerdo que el sanador era un hombre de unos cincuenta y cinco años llamado Gumersindo. Lo primero que el sanador hizo fue poner una taza de agua en la mesa. Luego colocó sus manos sobre mi cabeza y estómago, dándome unos "pases", o limpiezas espirituales. Luego, tomó la taza de agua y me dijo: "Bebe el agua pensando en que vas a ser curado." La tomé tal y como me había dicho, pensando que era la medicina que necesitaba para ser curado. Lo último que recuerdo de esta experiencia es que mis padres le preguntaron a Gumersindo ¿"cuánto le debemos?" y él respondió: "Es gratis. El poder de sanación viene de Dios y los buenos espíritus. No soy responsable por ese poder. Su niño ha sido curado." Estaba en lo correcto, pues a partir de ese momento mi problema de salud desapareció completamente.
Esta experiencia de sanación me motivó a estudiar las dimensiones terapéuticas del espiritismo y contribuyó significativamente a la adopción de un modelo experiencial para el estudio de este sistema de sanación. Es en ese sentido que me considero un "investigador herido" ya que me intereso por estudiar el espiritismo para lograr un entendimiento de mi experiencia de sanación. El investigador herido reconoce que la vulnerabilidad es el rasgo más importante en estudio de una experiencia.
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