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La realidad de los espíritus
Generalmente los investigadores que han estudiado los sitemas folclóricos de ayuda parten de la premisa explícita o implícita de que los espíritus no tienen una realidad objetiva y proceden desde allí para analizar sus datos (Murdock, 1980; Spiro, 1982). Uno de los sanadores de mi estudio, no podía imaginar que alguien pudiese llevar a cabo un estudio serio sobre el espiritismo con la creencia de que los espíritus son producto de la imaginación del médium. Argumentaba que era imposible entender el proceso de convertirse en un sanador si uno tiene esta presuposición desde el principio.
Considero que es más apropiado examinar los sistemas folclóricos de ayuda desde una perspectiva "emic", manteniéndome en el nivel de la realidad construida por los participantes, sin tratar de hacer interpretaciones más allá de los datos que se han recogido. La meta no es examinar las experiencias mediante el uso de esquemas prestados de las teorías psicológicas occidentales, sino examinarlas basándonos en la visión de mundo del sanador. Debido a que mi interés es el modo en el cual ellos experimentan la realidad, no encuentro que sea de gran ayuda analizar a los espíritus como creación de sus mentes, mucho menos comparar los conceptos espiritistas con conceptos psicológicos de la sociedad occidental (Turner, 1993).
Shweder (1991) propone que empecemos con la asunción de que los espíritus existen y pueden poseer a las personas. Similarmente Csordas (1985) expresó la necesidad de incluir la realidad sagrada en el estudio de los sistemas religiosos, preguntando "si las experiencias religiosas pueden ser legítimamente traducidas a términos psiquátricos o si en algunos casos éstas deben ser analizadas con respecto a la estructura de lo sagrado..." (p. 105). Este dilema es crucial para un mejor entendimiento de las experiencias religiosas. Hay una tendencia a traducir estas experiencias en términos psicológicos con poca consideración de las dimensiones espirituales.
El modelo investigativo que estamos proponiendo se basa en el paradigma de realidades alternas o múltiples (Bentov, 1977; Berger, 1977; Rogers, 1980). Este paradigma enfatiza que la realidad ordinaria es una de un número de realidades y estados de conciencia y se opone a la concepción de que sólo hay una realidad en la cual se debe estar en contacto para ser considerado "normal" y "mentalmente saludable." En el espiritismo la salud mental se define como la capacidad de vivir en un mundo de realidades alternas, controlando la posibilidad de conectarse con cada una de ellas voluntariamente.
La realidad de los espíritus no es algo que pueda ser probado o negado. Nunca seremos capaces de probar si los espíritus son objetivamente reales o no. Sin embargo, desde una perspectiva psicológica, los espíritus pueden ser conceptualizados como verdades psíquicas. El hecho de que las personas tengan experiencias con los espíritus es suficiente para considerarlos fenomenológicamente reales. Para los sanadores espiritistas, la dimensión transpersonal o espiritual es una realidad que se descubre por medio de la experiencia, no solo una simple creencia. Para ellos los espíritus no son conceptos abstractos o símbolos para explicar una realidad. Ellos pueden ver los espíritus, escuchar sus voces y experimentar su realidad por medio de la posesión espiritual.
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