Visión de mundo
El sistema de creencias de la santería ha sido descrito en varios estudios (González-Wipler, 1976; Martínez & Wetli, 1982; Sandoval, 1977, 1979; Santiago, 1993). En la santería se cree en un ser supremo que se conoce como Olodumare u Olorun, el cual es creador del universo pero no mantiene contacto directo con el mismo (Lachatanere, 1992).  Es omnisciente , omnipresente y justo.  Sin embargo, no puede responder a las necesidades de los seres humanos porque está muy distanciado y remoto (Sandoval, 1979, Brandon, 1993).   Olodumare representa el balance perfecto de las fuerzas de la totalidad (Curry, 1997).  Debido a su carácter y esencia,  no es representado con imágenes.

Debido a que a Olorun no se le puede pedir ayuda, los santeros se relacionan con un grupo de seres espirituales llamados orishas o santos. Algunos orishas son emanaciones directas de Olodumare y otros fueron seres humanos que murieron de manera excepcional. Se les considera guardianes e intérpretes del destino. Para complacer a los orichas y obtener su ayuda se deben llevar a cabo una serie de rituales y sacrificios . Se debe hacer oraciones , prender velas, poner comida al lado de la estatua del oricha y sacrificarle animales en su honor. Todas estas maneras de propiciar a los orichas se conocen como ebó.

Cada oricha tiene sus alimentos y colores preferidos. Los santeros creen que los orichas no solo poseen virtudes pero también pasiones y deseos. También, tienen cualidades personales específicas. Por ejemplo, Changó se caracteriza  por su virilidad masculina y temperamento fuerte. Le gusta bailar y tocar tambores.  Cuando una persona es "montada" (posesionada) por Changó tiende a demostrar las características de este oricha.

En la dimensión moral, ningún oricha es totalmente bueno o totalmente malo. Cada una de estas fuerzas tiene manifestaciones positivas y negativas. Se considera que nada debe reprimirse ya que esto puede producir desequilibrio (Curry, 1997).

A continuación se presenta una lista de los principales orishas en la santería:

1. Obatalá (Virgen de las Mercedes): Es el creador de todas las personas y dios de la pureza, la paciencia, la armonía y el orden. Su color es el blanco y su animal favorito es la paloma blanca. Representa la razón y la justicia .  Obatalá está encargado de interceder por todos los seres humanos y es el creador de las formas  físicas del ser humano .  Las personas que tienen defectos físicos deben dedicarse al culto de ese dios. Se cree que controla la mente y todos los pensamientos.  Por ser la divinidad mas influyente, puede abogar ante cualquier dios que por algún motivo esté disgustado con un hijo.

2. Yemayá (Virgen de la Regla): Es la diosa de la maternidad y el mar. Su color es el azul. Es la orisha femenina que ocupa la más alta jerarquía y una de las más sabias. Es la esposa de Orúnla.  Es invocada en los ritos de fertilidad por las mujeres que no pueden tener hijos.

3. Orúnla u Orúnmila (San Francisco de Asís): Es el dios de la adivinación. Fue uno de los primeros seres creados por Olodumare y esta presente en el momento en que los seres humanos son creados. Conoce todos los secretos de la creación y se le puede dirigir cualquier pregunta. Tiene el poder de predecir cualquier desgracia y también de evitarla. Es en muchos sentidos la personificación del destino y de la esperanza. Representa la seguiridad, al apoyo y el consuelo ante la incertidumbre de la vida. Nunca posee a los seres humanos.
Orúnla es el intermediario entre los seres humanos y el Ser Supremo. Está encargado de  consejos sabios a las personas. Es considerado un gran médico y sus sacerdotes poseen conocimiento sobre las propiedades curativas de las plantas. Se considera que este oricha puede controlar la muerte.

4. Changó (Santa Bárbara): Se le conoce como la deidad del fuego, del rayo, del trueno, de la música, de los tambores,  de la pasión y la virilidad.  Es un mujeriego , un aventurero incansable y guerrero victorioso en todas las batallas. Otras veces Changó viene por un camino afeminado haciendo alusión a un episodio de su vida durante el cual se vio obligado a ponerse las ropas y trenzas de Oyá para escaparse del enemigo. Su color es el rojo. Tiene tres esposas: Obá, Oshún y Oyá. En una de las leyendas sobre Changó se cuenta lo siguiente:
Obá quería asegurar  la fidelidad de Changó para tenerlo para  ella sola. Se quejó a Oshún de las aventuras amorosas constantes de su esposo , sin saber que ella era uno de los intereses extramaritales de Changó. Oshún dijo a Obá que el mejor modo de retener a su esposo era cortarse una de las orejas y servirla al dios en una sopa.  Obá oyó este consejo  y se cortó una oreja y preparó con ella una sopa para Changó. Cuando llegó el orisha por la noche, notó que la cabeza  de Obá estaba cubierta con un pañuelo blanco. La interrogó respecto a eso al sentarse a cenar , pero ella le dio una contestación evasiva. El terminó de cenar y fue a visitar a Oshún. Tan pronto como lo vió la diosa, le informó de lo que había hecho Obá. El dios del trueno volvió a su "ilé" y arrancó el pañuelo de la cabeza de Obá, descubriendo su oreja mutilada. Salió de la casa, disgustado por esa acción, y jamás vivió nuevamente con ella (González-Wippler, 1976, pp. 115-116).

5. Eleguá (San Antonio de Padua): Es es el dueño de todos los "caminos" y puede abrir o cerrar cualquier puerta. Para los santeros los caminos representan el destino y las cuatro esquinas del universo (Lachatanere, 1992). Es considerado el mensajero de Olofi  y es el primero que se le venera en toda ceremonia, ofreciéndole parte de los ofrecimientos. A Eleguá le gusta jugarle bromas a los orichas y a los seres humanos.  Eleguá es responsable de supervisar el mundo e impide que se haga mal a quien está en armonía con el mundo espiritual debido a que tiene control sobre el aché. Los poderes de Eleguá se deben a que fue capaz de curar a Olodumare cuando éste estaba enfermo.

Eleguá tiene varias facetas, representaciones o "caminos". Aplicado el concepto de los caminos a las deidades, éstos significan las distintas situaciones de las deidades en su paso por la tierra. El más temido de los aspectos de Eleguá es Eshú, a quien se le identifica con el aspecto cristiano del Diablo.  Anaguí es otro camino de Eleguá que se encarga de proteger las puertas de los cementerios.

Eleguá es un dios lleno de contradicciones: es cruel, generoso, poderoso, traicionero y caprichoso.  Todos los orichas le temen y le respetan.

6. Oyá (Virgen de la Candelaria): Es dueña de la tormenta y los cementerios. Se encarga de asuntos relacionados a la muerte y los cementerios. Es la única oricha que tiene el poder de dominar a los muertos. Todos los que trabajan con muertos para hacer brujerías tienen que pagarle un tributo a esta diosa. Se dice que a Oyá le gusta tanto la guerra como a Changó.  

7. Obá (Santa Catalina): Es la esposa legal de Changó y diosa del hogar y símbolo del amor conyugal. A ella se le ruega para que tranquilice a Changó cuando éste tiene coraje y Chango que la respeta mucho, siempre hace caso de sus consejos.

8. Oshún (Virgen de la Caridad del Cobre): Es la diosa del amor, el dinero y la miel. Tiene  poder sobre los genitales y el abdomen.  Es bella y coqueta y se le representa con un espejo en las manos, peinando sus cabellos con un peine hecho de conchas de mar.  Ochún es la esposa preferida de Changó.  Es una diosa alegre, amante de las fiestas, de la música y de los bailes.  

9.  Babalú Ayé (San Lázaro): Es el orisha que tiene el poder de curar a los enfermos, especialmente a aquellos que tienen condiciones relacionadas a la piel.  Las muletas se usan como símbolos de este dios.   

10. Ogún (San Pedro): Es el dios de la guerra , los metales, los accidentes de tránsito y los cazadores. Se encarga de dar empleo cuando es necesario y se invoca en curaciones difíciles, especialmente tumores y enfermedades de la piel.  Su identificación con San Pedro se debe, aparentemente, a que en las litografías el santo aparece portando la llave del cielo, la que parece fue identificada como el símbolo del hierro (Lachatanere, 1992).  

11. Ochosi (San Norberto): Se le conoce como el patrón de los cazadores. También, tiene poderes medicinales ya que siempre está en compañía de Osaín, el dios de las plantas. Además, Ochosi es dueño de las cárceles .

12. Osaín (San José y San Silvestre): Es el dueño del bosque y de los secretos relacionados a la curación a base de plantas.

13. Orisha-Oko (San Isidro Labrador): Es el símbolo de la tierra y la agricultura.

14. Los ibeyi o Jimaguas (San Cosme y Damián): Se conocen como los gemelos divinos y se cree que son producto de los amores entre Changó y Oshún. Se les pide en relación a la prosperidad material.  Otra categoría de seres espirituales en la santería son los egungun o egun. Estos seres son los descendientes de los antepasados del individuo y se encargan del orden social y moral de la sociedad.  Entre los egungún se incluyen a las entidades espirituales que fueron asignadas al individuo como guías y protectores.      

Las plantas, los animales y  los objetos inanimados ocupan un lugar importante en esta jerarquía yoruba. Se le presta especial atención a la interdependencia de las personas con el mundo de las plantas y los animales.  Para los santeros las piedras, los ríos y las nubes tienen poder, intención y voluntad y en ese sentido están llenos de vida.

Las plantas son un ingrediente esencial en los rituales de la santería.  Cada planta se asocia con un oricha en específico.

La energía que permea todo el universo y conecta a todos los seres se conoce como "ashé".  Esta energía existe en todas las cosas y constituye la esencia de las mismas. Todos los poderes del universo son manifestaciones del ashé. La falta de ashé  produce desequilibrio espiritual y físico.

En  la santería el mal y el bien son conceptos relativos ya que no existen los absolutos (Canizares, 1993). El mal, el pecado y el dolor son producidos por falta de ashé.      

Se considera que la sangre de los animales es una fuente sagrada del ashé y se realizan sacrificios de animales para ofrecer su sangre a los orichas. Esta práctica de la santería ha sido criticada hasta el punto de que en la Florida se trato de impedir la misma, pero la Corte Federal dictaminó que esto era inconstitucional ya que coartaba la libertad religiosa de los santeros (Stevens-Arroyo & Pérez y Mena, 1995).