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Salud mental del chamán
Se ha debatido en la literatura si el chamán tiene o no problemas de salud mental (Noll, 1983; Devereux, 1961; Dow, 1986). En el pasado, se consideraba que el chamán era un individuo que sufría de condiciones como histeria, epilepsia o psicosis. Sin embargo, hoy en día la mayor parte de los académicos están de acuerdo en lo siguiente: No podemos generalizar en relación a la salud mental de los chamanes ya que, a pesar de que algunos tienen problemas de desequilibrio mental, gran parte de ellos son individuos con una gran estabilidad emocional (Noll, 1983; Noel, 1997; Smith, 1997).
Se ha señalado que la iniciación chamánica es una manifestación de enfermedad mental pero que el chamán tiene la capacidad de trascender la misma y obtener un grado de integridad superior a las demás personas de la comunidad. En ese sentido se ha hablado del chamán como un sanador herido porque ha logrado curarse de una condición incapacitante y ese mismo proceso lo ha ayudado ha desarrollar la capacidad para ayudar a otros.
Nos parece que el problema radica en aplicar los conceptos occidentales sobre lo que es la realidad a las experiencias del chamán, una actitud que Harner ha llamado "cognicentrismo". El hacer esto tendrá como resultado el evaluar las experiencias chamánicas como patológicas. Para entender el mundo del chamán, es necesario considerar el contexto en que se expresan estas experiencias y el signicado que tienen dentro de la cultura. Si hacemos esto entenderemos que usualmente el chamán es un individuo que ha logrado una integración psicológica que le permite ser guía y mentor de su comunidad. En muchos casos ha experimentado la enfermedad en carne propia lo cual le permite tener un entendimiento más profundo de lo que significa la misma.
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