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Expectativas de los clientes
"El éxito terapéutico depende en parte de la congruencia entre las expectativas que el paciente trae y lo que realmente ocurre" (Frank, 1991, p. 145)
Una de las razones que se ha ofrecido para explicar la popularidad de las prácticas folclóricas entre los puertorriqueños es que este sistema satisface las expectativas que éstos tienen en relación al proceso de ayuda. Frecuentemente, los sanadores folclóricos ofrecen consejos, recomendaciones específicas y se envuelven activamente en el tratamiento. El sanador no permite que el cliente se vaya sin antes ofrecerle una receta que podría incluir teces y baños. De esta forma, el sanador y su cliente comparten expectativas similares porque se ha encontrado que los consejos y los medicamentos son los tratamientos preferidos por los puertorriqueños (Gavira & Wintrob, 1979).
Además, un grupo significativo de puertorriqueños no cree que pueden resolver sus problemas a través de las terapias verbales. Ellos no esperan ser cuestionados o discutir sus conflictos psíquicos en el proceso de ayuda. Los sanadores satisfacen estas expectativas debido a que envuelven al cliente en diferentes actividades, dando poca importancia a la dimensión verbal. Por ejemplo, en la santería se utilizan métodos de adivinación en donde no se necesita que la persona se exprese verbalmente (Sánchez, 1978).
Un estudio que comparó las expectativas de un grupo de clientes espiritistas con un grupo de pacientes de terapistas encontró que los primeros tenían expectativas de mejoría mucho más altas que los segundos (Koss, 1987). Por otro lado, se ha encontrado que mientras más una persona espera que se le ayude, más esta recibe ayuda (Frank, Hoehn-Saric, Imbers, 1978).
El sanador aumenta las expectativas positivas en el cliente por medio de una serie de factores. Primeramente, en el proceso de sanación se le recalca al cliente que si no cree en lo que están haciendo por él, no recibirá ayuda de los seres espirituales. Los centros donde trabajan los sanadores se preparan con la intención de aumentar las expectativas de la persona afligida ya que los mismos se adornan con cuadros de figuras religiosas y se prenden velas e incienso para crear una atmósfera de exaltación emocional. Se aumentan también las expectativas del cliente cuando el sanador le comunica a la persona que está seguro que lo puede ayudar. A la misma vez, la reputación y el adiestramiento del sanador facilita que la persona crea que puede recibir ayuda del mismo. El hecho de que el sanador "adivine" el problema y los síntomas del cliente valida su capacidad y peritaje como sanador.
El efecto de placebo puede ser visto como otro factor que facilita el que se aumenten las expectativas de la persona afligida. El efecto de placebo se ha definido como el cambio físico que ocurre en la ausencia de intervención médica conocida o aceptada. De acuerdo a Benson (1996) los placebos son efectivos en casos de angina, artritis reumatoide, dolor de cabeza, ulceras pépticas , hipertensión, ansiedad y depresión. En un estudio con pacientes que tenían úlceras pépticas , el 70 porciento de ellos demostró excelentes resultados cuando el doctor le administró una inyección de agua destilada y le aseguró que era una medicina nueva que los iba a curar. El grupo control, que recibió la misma inyección con la información de que era un medicamento de una efectividad no probada, mejoró el 25 porciento (Volgyesi, 1954). Se ha encontrado que la efectividad del placebo varía dependiendo de cuanto el paciente espera beneficiarse, es decir de sus expectativas (Achterberg, 1985).
El sanador folclórico utiliza el efecto de placebo en sus intervenciones y en algunas ocasiones lo hace de manera planificada. El efecto de placebo puede explicar la efectividad de algunas técnicas tales como el uso de plantas medicinales, el uso de objetos tales como cuchillos y del agua magnetizada que se le da a tomar a los clientes.
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