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Resistencias
Antes de establecer cualquier tipo de colaboración con los sanadores folclóricos es necesario considerar una serie de asuntos. Primero, el tratar de integrar a los sanadores en un centro de salud mental puede ser detrimental a su trabajo. Ellos laboran en un contexto ritualista que es difícil de crear en un centro de salud mental u hospital psiquiátrico (Harwood, 1977).
Segundo, la utilización de sanadores puede encontrar oposición de parte de profesionales de ayuda, residentes de la comunidad, grupos religiosos y de los propios sanadores . Algunos profesionales de ayuda pueden oponerse a la idea de colaborar con los sanadores (Delgado, 1979-80; Harwood, 1977). Los profesionales de ayuda pueden pensar que los sanadores no están cualificados para ayudar a las personas y pueden diferir del diagnosis y tratamiento ofrecido por los sanadores. A esta actitud Fuller-Torrey (1986) la llamó la mentalidad de Tarzán. Por otro lado, a algunos sanadores no les debe gustar compartir sus "secretos" de sanación con los profesionales de ayuda. En otras palabras, puede generarse una gran competencia entre los sanadores y los profesionales de ayuda.
Se debe tener en cuenta que algunos sanadores no desean trabajar en hospitales o centros de salud mental porque ellos temen que las vibraciones negativas de los pacientes que están en el centro pueden afectar su trabajo. Muchas veces lo mejor es llevar al cliente al sitio donde el sanador acostumbra a trabajar. La efectividad del terapista aumentará si puede trabajar en su ambiente.
También, se debe considerar que los miembros de la comunidad pueden oponerse a la idea de una relación entre un centro de salud mental y sanadores tradicionales. Un gran número de puertorriqueños consi deran que estos sanadores tienen un pacto con el Demonio. Los miembros de la comunidad pueden protestar o boicotear los centros de salud mental. Pueden decidir no asistir a una agencia que está apoyando la labor de los sanadores. En relación a este issue Harwood (1977) señala: "A la luz de esta oposición, cualquier colaboración formal con sanadores espiritistas estaría fuera de lugar para un programa comunitario de salud" (p. 207).
Este tipo de resistencia fue encontrado en los proyectos desarrollados por Koss (1980) y Ruiz (1976). La Iglesia Católica publicó artículos criticando al Departamento de Salud por apoyar la colaboración con sanadores espiritistas en el proyecto de Koss. En el programa de Ruiz un grupo de residentes de la comunidad se manifestaron en contra de que el centro de salud mental utilizara su dinero para fomentar el trabajo de sanadores folclóricos.
Otro factor que se necesita considerar antes de colaborar con sanadores folclóricos es que no todos ellos son igual de efectivos. La intervención de algunos sanadores puede ser perjudicial a la salud del cliente. Esto implica que los sanadores deben ser cuidadosamente evaluados antes de establecer cualquier tipo de relación con ellos. Los profesionales de ayuda que refieren a sus clientes al primer sanador espiritista que conocen pueden estar cometiendo un grave error.
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