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Selección
Si un centro de salud mental o un profesional de ayuda quiere establecer una relación con sanadores tradicionales necesita seleccionar a aquellos que pueden ser más efectivos en el proceso de ayuda. Sin embargo, el desarrollo de un criterio apropiado para seleccionar a los sanadores es una tarea muy difícil. Harwood (1977) recomienda que en vez de desarrollar unos criterios para seleccionar a los sanadores, lo preferible sería dejar que los pacientes escojan a sus terapistas.
En nuestras investigaciones hemos encontrado que los buenos sanadores tienen las siguientes características:
1. No viven de lo que ganan ayudando a otros. El dinero no es lo más importante para ellos. Generalmente, no cobran por sus servicios, y si lo hacen, cobran muy poco.
2. No se atribuyen el crédito por ayudar a las personas sino que señalan que son los buenos espíritus o Dios los responsables de la curación.
3. Reconocen los límites de sus poderes y no consideran que pueden resolver cualquier tipo de problema. Tampoco "garantizan" sus trabajos.
4. Tienen una actitud positiva hacia el sistema de salud y hacia los medicamentos para tratar condiciones físicas. Por lo tanto, cuando el problema del cliente es de carácter físico tienden a referir a sus clientes al médico. No poseen actitudes imperialistas.
5. Inspiran confianza y comparten el conocimiento adquirido.
6. No estimulan sentimientos paranoicos en el individuo. Por ejemplo, no le dicen que va a tener un accidente o que el vecino le está haciendo un trabajo.
7. No anuncian sus servicios en los periódicos.
8. Por último, los buenos sanadores dirigen sus esfuerzos a realizar el bien y no hacen trabajos que impliquen hacerle mal a una persona.
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