El Bote Solar: Ingeniería, Innovación y Energía Sostenible
El diseño y la construcción de un bote impulsado por energía solar no es solo un ejercicio de ingeniería; es una experiencia transformadora que integra innovación tecnológica, trabajo en equipo y aprendizaje aplicado. En el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), el Bote Solar se ha consolidado como una de las iniciativas estudiantiles más emblemáticas del Departamento de Ingeniería Eléctrica y de Computadoras, destacándose tanto por su excelencia técnica como por su impacto formativo.
Este proyecto tiene como objetivo principal el diseño, manufactura y ensamblaje de un vehículo acuático impulsado por energía solar para competir en eventos interuniversitarios de prestigio internacional, como Solar Splash en Estados Unidos y el Monaco Energy Boat Challenge (MEBC) en Mónaco. Más allá de la competencia, el Bote Solar ofrece a los estudiantes una experiencia práctica que los enfrenta a retos reales asociados a las energías renovables y a la ingeniería sostenible.
Origen y evolución de un proyecto de alto impacto
La iniciativa surgió por impulso del Dr. Erick Aponte y el Dr. Guillermo Serrano, quienes identificaron en la competencia Solar Splash una oportunidad para aumentar la visibilidad del Departamento de Ingeniería Eléctrica y de Computadoras y fortalecer la formación práctica de sus estudiantes. Aunque el RUM tuvo una participación inicial en el 2006, fue en el 2014 cuando se retomó el proyecto de manera estructurada y con una visión interdisciplinaria.

Tras dos intentos iniciales, el equipo logró presentarse con un prototipo funcional en el 2016, alcanzando el séptimo lugar general en Solar Splash. Desde entonces, el crecimiento ha sido constante. El equipo ha participado de forma ininterrumpida en la competencia, acumulando siete participaciones consecutivas hasta el 2024, con resultados cada vez más competitivos.
En el 2025, el proyecto dio un salto significativo al recibir una invitación oficial al Monaco Energy Boat Challenge, lo que marcó el inicio del desarrollo de un nuevo prototipo orientado a una futura participación en el MEBC 2026.
Innovación técnica al servicio de la sostenibilidad
Actualmente, el equipo trabaja en su primer prototipo diseñado específicamente para el MEBC 2026. El nuevo bote adopta una configuración tipo catamarán, con aproximadamente 16 pies de largo, 6 pies de ancho y un peso máximo de 500 libras, optimizado para eficiencia, estabilidad y desempeño energético.
Uno de los elementos más innovadores del proyecto es la manufactura interna de componentes clave como el casco, el asiento y la cabina (“cockpit”), utilizando materiales compuestos. El casco se fabrica mediante un proceso similar al de una tabla de surf: se esculpe en espuma (“foam”) y luego se lamina con fibra de carbono y resina epóxica, combinando ligereza y resistencia estructural.
El sistema eléctrico incluye un banco de baterías de 10 kW, diseñado por el propio equipo, compuesto por aproximadamente 660 celdas de litio capaces de suministrar 250A a 57V, e integrado con un sistema de manejo de baterías (BMS). A esto se suma un sistema fotovoltaico de 780W, que refuerza el enfoque en energía limpia y eficiencia.
El sistema de propulsión fue rediseñado a partir del modelo utilizado en Solar Splash, adaptando el “drive train” a 27 pulgadas para cumplir con las nuevas especificaciones del MEBC. La hélice, diseñada por el equipo, alcanza una eficiencia aproximada del 75%.
Todos los componentes mecánicos se diseñan y analizan en Fusion 360, se validan mediante impresiones preliminares en PLA y finalmente se manufacturan en aluminio 6061 utilizando tecnología CNC, integrando diseño digital con manufactura avanzada.
Un equipo interdisciplinario con liderazgo estudiantil
El éxito del Bote Solar descansa en una estructura organizativa sólida y colaborativa. El equipo se divide en cuatro áreas principales: Mecánica, Eléctrica, Adquisición de Datos y Operaciones–Logística, cada una liderada por estudiantes que asumen roles de alta responsabilidad técnica y organizacional.
Actualmente, las divisiones están lideradas por:
- Julianna Montalvo Feliciano (INME)
- Eduardo A. López Medina (INEL)
- Ronald Y. Pérez Méndez (ICOM)
- Verónica I. García Méndez (INME)

La colaboración entre estas áreas permite la integración efectiva de los sistemas eléctricos, mecánicos y de control, así como la gestión logística, documentación técnica y presentación del proyecto ante jueces internacionales.
Retos reales que fortalecen la formación profesional
Uno de los mayores retos actuales del equipo es la manufactura del casco para el MEBC, cuya escala incrementa significativamente la complejidad del proceso. A esto se suma el desafío logístico de transportar el prototipo a Europa, lo que requiere envío marítimo con al menos un mes de anticipación y el desmontaje completo del bote para su posterior reensamblaje en el lugar de la competencia.
Estos retos exponen a los estudiantes a escenarios reales de planificación, gestión de riesgos, control de cambios y cumplimiento normativo, competencias esenciales para la práctica profesional en la industria.
Resultados que posicionan al RUM a nivel internacional
El desempeño del equipo del RUM ha sido sobresaliente. En sus últimas cuatro participaciones en el Solar Splash, el equipo se coronó campeón general en 2021 y 2023, y obtuvo el segundo lugar general en 2022 y 2024.
Durante la más reciente competencia, Solar Splash 2024, el grupo alcanzó:
- 1.er lugar en Sprint
- 2.º lugar en Endurance
- 3.er lugar en Slalom
Además, el equipo recibió los premios de Outstanding Solar System Design, Outstanding Drive Train Design, Outstanding Workmanship, así como reconocimientos al mejor reporte técnico y mejor video de la competencia.

Más que un bote: una experiencia transformadora
Para los estudiantes, el Solar Boat representa mucho más que una competencia. Es un espacio donde se integran teoría y práctica, se desarrollan destrezas técnicas avanzadas y se fortalecen habilidades de comunicación, liderazgo y trabajo en equipo. La experiencia fomenta una visión sistémica de la ingeniería y prepara a los participantes para enfrentar retos complejos en su vida profesional.
Como expresó uno de los integrantes del equipo:
“El ambiente en el equipo es tan unido y divertido que se siente como una familia; siempre hay risas, apoyo y motivación para seguir adelante, incluso en los momentos más retantes. Esa energía colectiva impulsa a todos a trabajar con entusiasmo y compromiso para cumplir las metas, y hace que nunca haya un día aburrido en el taller.”
Ese sentido de camaradería y compromiso es, sin duda, una de las mayores fortalezas del equipo y un reflejo del impacto formativo del proyecto.








