Por casi cinco décadas, Monserrate Cruz ha sido mucho más que un técnico de laboratorio en el Departamento de Ingeniería Civil del Recinto Universitario de Mayagüez. Para generaciones de estudiantes, profesores y personal, ha sido mentor, consejero, solucionador de problemas y, sobre todo, una figura humana profundamente comprometida con el bienestar y el éxito de quienes pasaron por sus manos.
El señor Cruz comenzó a trabajar en el RUM el 3 de mayo de 1979, inicialmente a través del programa de Administración de Derecho al Trabajo. En 1982 se incorporó formalmente al recinto y al Departamento de Ingeniería Civil, desempeñándose como ayudante de laboratorio. Lo que comenzó como un empleo se transformó rápidamente en una vocación de vida.
Un primer día que marcó el camino
Como muchos jóvenes en su primer día de trabajo, recuerda haber llegado con nervios y expectación. Sin embargo, hubo un espacio que lo impactó de inmediato: el Laboratorio de Materiales. Rodeado de grandes equipos y maquinaria pesada, encontró un lugar alineado con su interés por la construcción. Aunque no imaginaba que pasaría allí gran parte de su carrera, ese laboratorio se convirtió en su segundo hogar profesional.
Igualmente significativa fue la acogida humana. Desde directores hasta compañeros de trabajo, el ambiente de respeto y colaboración fortaleció su sentido de pertenencia desde el primer día.
Ingeniería al servicio de las personas

A lo largo de los años, Monserrate Cruz participó en innumerables proyectos junto a estudiantes subgraduados y graduados, tanto dentro como fuera del recinto. Sin embargo, algunos de los trabajos que más satisfacción le brindaron ocurrieron fuera de la universidad, evaluando fallas estructurales en viviendas y orientando a familias afectadas por construcciones deficientes.
“Mi mayor satisfacción es ayudar a una persona que tiene una necesidad real y no sabe cómo resolverla”.
Para él, la ingeniería siempre estuvo ligada a la protección de la vida y la dignidad humana, especialmente cuando se trata del techo que resguarda a una familia.
El estudiante como prioridad
Si hay algo que define el legado de Monserrate Cruz es su profundo compromiso con los estudiantes. Siempre los vió como si fueran sus propios hijos, convencido de que el respeto, la disciplina y la empatía son esenciales en el proceso educativo.
Su apoyo nunca estuvo limitado por horarios. Muchas veces se quedaba más allá de su jornada laboral para asegurarse de que un proyecto se completará correctamente, no por remuneración adicional, sino por convicción.
“Mi satisfacción es ver a un estudiante contento. Si él logra terminar, yo me alegro.”
Esa entrega ha dejado huellas profundas. Exalumnos —locales e internacionales— continúan reconociendo su ayuda en tesis, investigaciones y trayectorias profesionales. Algunos incluso han enviado a sus hijos y nietos a buscar a “Monse”, creando un legado que atraviesa generaciones.


La enciclopedia viviente de Ingeniería Civil
Dentro del departamento, muchos lo conocen como “la enciclopedia de Ingeniería Civil”. Su conocimiento detallado de la infraestructura, los laboratorios y los sistemas del edificio ha sido invaluable a lo largo de los años. Durante remodelaciones y reparaciones, su memoria precisa sobre cada tornillo, viga o tubería ha guiado decisiones clave.
“Cuando haces un trabajo con amor, nunca lo olvidas”.
Aunque se acoge al retiro, deja claro que su vínculo con el recinto no termina. Siempre estará disponible para compartir su experiencia y conocimiento cuando sea necesario.
Una carrera, una vida, un legado
Al describir su trayectoria en una sola palabra, no duda: vida.
El Recinto Universitario de Mayagüez le permitió crecer profesionalmente, formar una familia y brindar educación universitaria a sus tres hijas. A cambio, él ofreció 46 años de compromiso, excelencia y humanidad.
Hoy, al iniciar una nueva etapa dedicada a su familia y a su bienestar, su presencia permanece viva en los pasillos, los laboratorios y, sobre todo, en las personas que ayudó a formar.
Monserrate Cruz no deja solo una carrera. Deja un legado de integridad, servicio y amor por la educación y la ingeniería con propósito.







