Carlos Alberto Peón Casas
La patria no es el territorio
Tinta regada
12 – octubre de 2026
…La frase se Sabato me ha sacado al rostro todos los colores de mi añoranza.
***Primero conocí el adagio latino que reza: Ubi bene, ibi patria, y que sin dudas era mi consuelo en mis años de incilio, y añoranzas por este sitio bajo el sol, entonces inalcanzable y que ahora habito.
Pero el detalle más singular que da la vida en suelo extranjero con otra lengua y otra memoria, u otra cultura si la llamamos mejor, es precisamente el recuerdo imperecedero que el poeta y el narrador Sabato le descubre en su muy particular adagio que ahora reitero en detalle al curioso lector y que apunta:
El exilio me enseñó que la patria no es el territorio. Es el idioma. Y el Idioma siempre puedes llevarlo contigo.
Sin embargo, la frase que cito arriba es, al decir del muy informado ChatGPT, no más que una perífrasis de otra, y que sigo citando como evidencia de cómo leemos o creemos leer las ideas de otro:
La patria no es la bandera, ni el territorio, ni el gobierno. La patria es la gente, los recuerdos, los afectos, los muertos que amamos y los hijos que esperamos.
Y no le falta otra vez razón al autor.
Hay un marasmo de recordaciones y de vivencias que se traspolan en nuestro lugar o lugares de adopción con los que nadie deja de soñar y de sufrir.
Es el bagaje que nos acompaña, ese equipaje aligerado que toda partida nos obliga a acarrear, y que la nostalgia nos saca a relucir a cada tramo de la nueva vivencia y el nuevo espacio que se habita más allá del mar.
La frase se Sabato me ha sacado al rostro todos los colores de mi añoranza.
Pero ha sido para bien. Donde Dios me ha puesto ahora, sueño ver resurgir la naciente raíz de mis ancestros asturianos y cubanos en la esperanza y el sueño de mi prole ansiosa de más luz. Así sea.
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*La frase originaria de Sabato parece ser la que se recoge en su libro Antes del fin:
La verdadera patria del hombre no es el orbe puro que subyugó a Platón. Su verdadera patria, a la que siempre retorna luego de sus periplos ideales, es esta región intermedia y terrenal del alma, este desgarrado territorio en que vivimos, amamos y sufrimos… Sábato, Ernesto. Antes del fin. Buenos Aires: Seix Barral, 1998, p. 90.
*Este artículo fue publicado previamente en Gaspar, El Lugareño.
