29 de mayo de 2025
Elogio a las cercanías
crítica a la cultura tecnológica actual
Resumen:
Patrocinado por la Teagle Foundation, este episodio sobre Elogio a las cercanías celebra el compromiso mutuo y sostenido que se alcanza cuando los humanos estamos cara a cara. Es una invitación apasionada a multiplicar experiencias de diálogo, roce y presencia de todo tipo, en oposición al asedio de tecnologías que nos desvinculan cuando prometen un máximo de control personal, tecnologías que pretenden sustituir la vida en su esplendor, maravilla y contradicción. Huyke nos ofrece también un manifiesto, un clamor, una llamada de atención para el diseño de tecnologías -denominadas arraigantes- al servicio del bien del planeta, de las comunidades y de la humanidad en cercanía. Desde su lugar en el oeste puertorriqueño, este libro te habla, te convoca, te urge, te acerca y se te acerca. Con Elogio a las cercanías Editora Educación Emergente nutre su serie Otra universidad, planteando un debate ineludible contra tecnologías sustitutivas de la vida y en favor de la entrega, la caricia, el susurro y el grito.
Entrevista realizada por Jeffrey Herlihy-Mera y Angie Natalia Bustos de la Universidad de Puerto Rico-Mayagüez y Scott Kushner de la University of Rhode Island.
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Elogio a las cercanías nos hace pensar en algo que muchas veces no cuestionamos: creer que más tecnología siempre significa vivir mejor. El texto recuerda que lo verdaderamente humano se construye en la presencia, en esos encuentros cara a cara donde hay emociones reales e imprevisibles. Aunque lo digital facilita la comunicación, puede volver las relaciones más superficiales si reemplaza el contacto directo. La idea de crear tecnologías que fortalezcan comunidades es clave, porque no se trata de rechazar el progreso, sino de decidir qué tipo de avance queremos. El reto es integrar lo tecnológico sin perder nuestra esencia social.
La propuesta de Elogio a las cercanías invita a cuestionar una idea que muchas veces se da por desapercibido: que más tecnología necesariamente implica una vida mejor. La reflexión central parece recordarnos que la experiencia humana se construye en la presencia, en los matices del encuentro cara a cara, donde hay espacio para la contradicción, la emoción y la imprevisibilidad. Aunque las herramientas digitales facilitan la comunicación y amplían nuestras posibilidades, también pueden empujarnos hacia vínculos más superficiales si sustituyen, en lugar de complementar, el contacto directo.
Resulta especialmente interesante la noción de diseñar tecnologías “arraigantes”, es decir, herramientas que fortalezcan comunidades y fomenten la responsabilidad colectiva en vez de promover el aislamiento individual. Esto no implica rechazar la innovación, sino preguntarnos qué tipo de progreso queremos sostener. En un contexto donde la eficiencia suele priorizarse sobre la conexión, el llamado es a recuperar espacios de diálogo real y cercanía significativa. Quizás el reto no sea elegir entre lo humano y lo tecnológico, sino aprender a integrar ambos sin perder aquello que nos hace profundamente sociales.