Colegial recibe prestigiosa beca Ernest F. Hollings y representa al RUM en internado de la NOAA
Por Idem Osorio De Jesús (idem.osorio@upr.edu)
Prensa RUM
viernes, 5 de junio de 2026
La colegial Katiria Colón Rivera, del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), obtuvo la prestigiosa beca Ernest F. Hollings que otorga la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), a estudiantes subgraduados sobresalientes en ciencias atmosféricas, investigación, tecnología y educación. Como parte del galardón, la joven representa al RUM este verano en un internado en el Centro Nacional de Huracanes (CNH) en Miami, Florida, donde trabaja con el equipo de Marejadas ciclónicas y con los modelos de predicción del tiempo.
Katiria, quien cursa su tercer año en el Departamento de Ingeniería Industrial y además completa la Secuencia Curricular en Ciencias Atmosféricas y Meteorología, fue una de las 130 aspirantes seleccionadas para recibir esta ayuda en la cohorte de 2025 a 2027.
“El año pasado hubo sobre 800 solicitantes de Hollings y en la clase del 2025 solo somos dos puertorriqueñas y mujeres en las ciencias y yo como la única estudiante becada del RUM y de la Universidad de Puerto Rico (UPR). Me siento agradecida y orgullosa más que nada de representar al Colegio, que me ha dado oportunidades para crecer académicamente y profesionalmente. Estoy muy emocionada por lo que me espera y me encargaré de demostrar que mi preparación rinde frutos”, afirmó.
La científica explicó que se enteró de la beca por su mentora de la organización Puertorriqueños en las Ciencias Atmosféricas y Meteorología (PCAM), quien le enviaba oportunidades para estudiantes en STEM, incluyendo la beca Ernest F. Hollings.
“Me tomé mi tiempo para solicitar, me encargué de leer el manual y otros artículos que ellos proveen para posibles becarios. Trabajé varios ensayos relacionados con mis metas y mis deseos por contribuir a la NOAA. Tuve el apoyo de una estudiante de maestría y de dos profesores uno del RUM y el otro de la Universidad de Wisconsin-Madison, quienes me proveyeron las cartas de recomendación. Me tomó tres meses finalizar el proceso, pero definitivamente valió la pena”, relató.
A su beca de aproximadamente $18 mil otorgados en ayudantía como asistencia académica durante dos años, se suma su participación en el internado con remuneración en una de las oficinas de la agencia en Estados Unidos, que, en su caso, correspondió en el Centro Nacional de Huracanes de Miami.
“Mi equipo y yo estaremos verificando los datos del modelo de pronósticos de marejadas ciclónicas comparándolos con datos reales de tormentas tropicales y huracanes que han tocado tierra en Estados Unidos y en Puerto Rico para asegurar que estén siendo precisos y que aporten efectivamente. Me encantaría que además de hallar ambigüedades que tenga el modelo, poder buscar una solución a esto e implementarla, aunque suene ambicioso para un verano de diez semanas”, detalló.
Para Katiria, esta oportunidad representa mucho, ya que, siendo una niña, aquel histórico 20 de septiembre de 2017 dejó huellas muy profundas para ella y su familia en su natal pueblo de Barranquitas.
“Días antes de que pasara el huracán María por Puerto Rico, veía a Deborah Martorell en la televisión mostrando las gráficas y los modelos de pronóstico de la trayectoria y eso desarrolló mucha curiosidad en mí. Me interesaba saber por qué se intensificaba y la rapidez con la que lo hacía y a medida que fui creciendo me percaté que existía el Centro Nacional de Huracanes. Ahora se convierte en una realidad poder trabajar allí y un sueño sobrevolar un fenómeno como estos”, contó.
Agregó que el impacto de este ciclón en los pueblos del interior de la isla la tomó por sorpresa junto a sus allegados.
“Al ser del campo, mi familia y yo no esperábamos que fuera tan devastador, ya que no nos teníamos que preocupar por inundaciones de marejada ciclónica. Sin embargo, sufrimos muchos percances en el hogar y a nuestros alrededores, igual que todos en el país. De ahí nació el deseo de contribuir a investigaciones científicas que ayuden a mejorar cómo se lleva la información correcta al público en el momento adecuado. De un evento traumático que viví a mis 11 años surgió una pasión que se convirtió en mi propósito”, rememoró.
Precisamente, contó que ese fue el motor que la animó a escoger una carrera relacionada en el recinto mayagüezano de la UPR.
“Al estar consciente de que somos pocos los que queremos estudiar Meteorología en Puerto Rico, esa fue mi prioridad desde que entré al Colegio y así es que pude comenzar los cursos tan solo en mi segundo año. Había sido aceptada en dos universidades en Estados Unidos, sin embargo, decidí quedarme en la isla confiando en que el RUM me prepararía mejor”, aseguró.
Es así como Katiria optó por unir sus estudios en dos concentraciones que le apasionan y que le confirman que tomó la decisión correcta.
“La combinación de ingeniería con meteorología que estoy haciendo no es fácil. Las clases son fuertes y requieren mucha disciplina, dirección y trabajo duro, pero es por eso que confío en que saldré bien preparada, porque el Colegio me ha enseñado a enfrentar los retos sabiamente”, subrayó la colegial, quien ha tomado clases como Medidas meteorológicas, Termodinámica, Dinámica atmosférica y Oceanografía, durante la secuencia curricular en esa disciplina.
Como parte de la agenda académica de los becados Ernest F. Hollings, la embajadora de sangre verde tuvo la oportunidad de visitar las oficinas centrales de la NOAA en mayo de 2025, como preámbulo a su internado este verano.
“Espero poder servir de motivación para otros estudiantes que desean estudiar ciencias atmosféricas en la isla y para aquellos que apenas están empezando a desarrollar esa pasión”, puntualizó.






