RUM y el Recinto de Río Piedras lideran laboratorio para investigar PFAS en los recursos hídricos de Puerto Rico
Por Mariam Ludim Rosa Vélez (mariam.ludim@upr.edu)
Prensa RUM
viernes, 7 de agosto de 2026
El Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) y el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR), en colaboración con el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), establecieron el Laboratorio de Investigación y Monitoreo de PFAS de Puerto Rico.
Se trata de una iniciativa científica dedicada a estudiar la presencia de las sustancias per y polifluoroalquiladas (PFAS), compuestos químicos sintéticos utilizados en diversas aplicaciones industriales y productos especializados que, en algunos casos, pueden permanecer por largos periodos en el ambiente y transportarse a través de los cuerpos de agua. El esfuerzo permitirá generar datos locales sobre su distribución en ríos, embalses, tributarios y sedimentos de la isla.
El proyecto es dirigido por el doctor Gustavo A. Martínez Rodríguez, investigador de la Estación Experimental Agrícola (EEA) en Río Piedras, adscrita al Colegio de Ciencias Agrícolas del RUM, junto con la doctora Liz M. Díaz Vázquez, catedrática del Departamento de Química del Recinto de Río Piedras. Asimismo, cuenta con la colaboración del doctor Luis C. Bermúdez Morales y de Mildred Rivera Isaac, analista senior del Materials Characterization Center, quienes aportan experiencia especializada en análisis instrumental, caracterización química y aseguramiento de calidad.
«El valor de esta colaboración es que combina el conocimiento de los ecosistemas acuáticos de agua dulce, el muestreo ambiental y la química analítica de alta sensibilidad. Los resultados de la primera fase demuestran que el monitoreo local es indispensable para documentar la presencia y las implicaciones de estos contaminantes en las condiciones particulares de Puerto Rico», afirmó Martínez Rodríguez, también catedrático del Departamento de Ciencias Agroambientales del CCA.
Agregó que la iniciativa combina fortalezas de ambos recintos de la UPR y el DRNA para atender una de las áreas de creciente interés en la investigación ambiental.
Por una parte, el RUM lidera el componente ambiental y de campo, que incluye el diseño de muestreo, la selección de embalses y tributarios, la recolección de muestras y la evaluación de parámetros de calidad de agua.
Mientras, el Recinto de Río Piedras encabeza el componente de química analítica avanzada para la extracción, detección y cuantificación de PFAS, mediante cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas en tándem.
De otro lado, el DRNA apoya financieramente el esfuerzo y aporta el marco reglamentario ambiental para que los resultados contribuyan a la protección de los recursos naturales de Puerto Rico.
«Puerto Rico necesita datos propios, obtenidos con métodos confiables, para entender dónde aparecen estos compuestos, en qué concentraciones, cómo se transportan y qué estrategias de monitoreo o remediación pueden ser necesarias”, expresó, por su parte, Díaz Vázquez.
Durante la primera fase de la investigación, el equipo está evaluando los embalses Carraízo, La Plata, Cerrillos y Guajataca, uno de sus tributarios principales, y cuatro ríos representativos de condiciones de menor impacto humano, con el propósito de establecer una línea base local. Al momento del primer informe, se habían completado tres de los cinco eventos de muestreo planificados para este año.
“El estudio analiza ocho compuestos PFAS bajo los más estrictos controles de calidad en los procesos de muestreo, procesamiento y análisis de las muestras. Además, se analizan una serie de parámetros ligados al impacto de la huella humana para comprender mejor las condiciones que regulan la presencia de estos contaminantes emergentes”, sostuvo Martínez Rodríguez.
Añadió que los resultados preliminares apoyan la hipótesis inicial que establece mayor presencia y diversidad de estos compuestos en cuencas o zonas de captación de mayor influencia de la huella humana.
«Al momento, se ha observado una mayor diversidad y frecuencia de detección de PFAS en los embalses de Carraízo y La Plata y sus respectivos tributarios, mientras que en Cerrillos y Guajataca no se han registraron concentraciones detectables de estos compuestos», afirmó.
Según los investigadores, estos patrones sugieren que factores como el desarrollo urbano, las actividades humanas, y la infraestructura son determinantes en la presencia y el transporte de estos compuestos hacia los cuerpos de agua.
En Carraízo se han detectado los compuestos, ácido perfluorooctanoico (PFOA), ácido perfluorooctanosulfónico (PFOS) y ácido perfluorobutanosulfónico (PFBS). Por su parte, La Plata ha presentado un perfil de PFAS más diverso, con detecciones de los compuestos ya mencionados (PFOA, PFOS y PFBS), el ácido perflurohexanosulfónico (PFHxS), ácido perfluorononanoico (PFNA), ácido dímero de óxido de hexafluoropropileno (HFPO-DA), también conocido como GenX, y el perfluorooctanosulfonamida (PFOSA).
«En todos los casos, las concentraciones detectadas han estado por debajo de los limites regulatorios. Sin embargo, su presencia en estos ecosistemas amerita el monitoreo continuo para asegurar el cumplimiento con las regulaciones bajo diferentes condiciones», manifestó.
La iniciativa también tiene un importante componente educativo. El proyecto impacta directamente a estudiantes graduadas del Programa Graduado de Química del Recinto de Río Piedras. Entre ellas figuran Raisa De Jesús, quien trabaja en monitoreo de PFAS y estrategias sostenibles de remediación; Aolanys Castellano, enfocada en el desarrollo de sensores portátiles para la detección de estos compuestos; y Vanessa Álvarez, quien investiga la presencia de PFAS en sedimentos y la reconstrucción histórica de la contaminación ambiental.






