Rinden homenaje al legado de Johnny Flores Monge en el RUM
Por Mariam Ludim Rosa Vélez (mariam.ludim@upr.edu)
Prensa RUM
jueves, 18 de junio de 2026
“Yo no soy la única hija de Johnny Flores, ellos son mis hermanos”. Con esa afirmación, Marta Flores definió el lazo que su padre construyó con generaciones de estudiantes atletas del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), a quienes trató como parte de su familia.
Recordó que, siendo niña, no comprendía por qué su padre se preocupaba tanto por sus jugadores, atento a que comieran, que estuvieran bien vestidos y contaran con lo necesario. “Yo decía, pero ¿por qué, si no son tus hijos? Y la realidad es que sí, que eran sus hijos”, relató.
Aseguró que ese vínculo se mantuvo con el paso del tiempo, al punto de que, cuando ella residía fuera de Puerto Rico, eran esos mismos atletas quienes acompañaban y cuidaban de su padre. “Eso se los agradezco siempre”, afirmó.
También evocó la profunda conexión de su progenitor con Mayagüez y con el Colegio, al que consideraba su mayor orgullo. Rememoró los constantes viajes desde cualquier parte de la isla solo para regresar al Recinto, cumplir con sus responsabilidades y estar junto a sus equipos.
“El Colegio era su todo. No había una universidad mejor, no había mejores jugadores. A donde quiera que iba, llevaba ese amor. Este es su lugar. Sé que estaría muy feliz. Me va a hacer mucha falta, mucha falta, pero me quedo con todo el cariño y el amor que todos han compartido”, reiteró.
Sus expresiones formaron parte del homenaje póstumo que se efectuó el pasado domingo, 14 de junio, en el Coliseo Rafael A. Mangual, instalación deportiva que sirvió como escenario para honrar la trayectoria de Juan Augusto “Johnny” Flores Monge, quien dirigió el equipo masculino de baloncesto del RUM durante dos décadas, periodo en el que conquistó tres campeonatos y un subcampeonato de la Liga Atlética Interuniversitaria.
“Johnny Flores Monge fue exalumno, atleta, entrenador y una presencia constante en la vida deportiva del Recinto Universitario de Mayagüez. Su legado trasciende campeonatos y estadísticas, porque vive en las generaciones que formó y en los valores que distinguen a nuestra comunidad universitaria”, expresó el doctor Miguel A. Muñoz, rector interino del RUM.
«El verdor de Johnny no desaparece. Permanece en lo que sembró y cosechó, en quienes coincidieron con su camino, recibieron su tiempo, sus enseñanzas y su forma de entender el deporte y la vida. Ese verdor encuentra continuidad, se transforma y se sostiene en las generaciones que tocó, y en la huella que esas mismas generaciones continúan sembrando en otras, en un ciclo que reverdece», agregó Muñoz, en referencia al verde colegial que siempre llevaba el otrora entrenador y exatleta.
Por su parte, el profesor José Fernando ‘Tito’ Estévez Pérez, director atlético, resaltó la huella que dejó en el desarrollo del deporte universitario.
“Dignificar, resaltar y reconocer la valía del entrenador en esta institución hoy permanece con la frente en alto. Ese legado continúa guiando nuestra misión de defender al estudiante atleta y fortalecer el rol del entrenador dentro de la vida universitaria”, afirmó.
Voces que celebran su vida
Durante la ceremonia, a la que asistieron familiares, incluyendo su hermano Adolfo ‘Fito’ Flores, compañeros, exatletas y figuras del deporte colegial, se evocaron distintas facetas de la vida de Flores Monge.
Pedro “Pito” Vargas, amigo cercano de Flores Monge y encargado de la semblanza, optó por compartir un retrato desde la memoria y la emoción. Recordó sus inicios en Mayagüez y su formación como atleta en el Colegio, así como las historias que el propio Flores contaba con orgullo sobre sus años en el deporte.
“Para él no había nada más grande que defender los colores del Colegio”, evocó.
Sobre su vínculo con la ciudad, destacó su apego constante. “Nunca, nunca, nunca dejaba de venir a Mayagüez. Siempre viajaba porque amaba este pueblo, porque este era su lugar”, aseveró.
También subrayó la intensidad con la que vivió cada etapa de su carrera, tanto en los medios como en el deporte.
“Nos hacía creer que podíamos vencer a cualquiera. Era la persona que te metía en el corazón el amor por los colores del Colegio. No importaba quién estuviera al frente, nosotros íbamos a luchar y a ganar”, rememoró Vargas.
Finalmente, resumió el sentir del colectivo de exatletas ante su partida.
“Él siempre decía que nunca se iba a retirar, que solo lo haría cuando tocaran el ataúd. Hoy descansa, pero su legado es eterno entre nosotros”, afirmó, mientras los colegiales rodeaban el féretro en una guardia de honor.
Por su parte, Héctor ‘Macho’ Figueroa, pasado director atlético del RUM, destacó su carácter visionario y su empeño en elevar el nivel del deporte universitario en Puerto Rico.
“Johnny le dio valor a la posición de entrenador. Defendía a sus atletas y siempre buscaba cómo mejorar las condiciones del equipo. Era un líder apasionado, había que quererlo por lo que era y por su lealtad como amigo”, recordó.
De igual modo, el profesor Wilfredo Maisonave Oriol, exatleta, otrora entrenador del RUM y exaltado al Salón de la Fama del Deporte, subrayó su orgullo por sus raíces y su compromiso con su entorno.
“Nunca negó de dónde venía. Siempre decía con orgullo que era de Mayagüez. Defendió con pasión a su escuela superior, al Colegio y a su ciudad”, sostuvo.
Mientras, Yamileth M. Valentín Centeno, presidenta de la Asociación y Fundación Alumni CAAM, resaltó la trascendencia de su legado más allá del ámbito deportivo.
“Johnny representó excelencia, liderazgo y amor incondicional por su Colegio. Su legado permanece vivo en las innumerables vidas que impactó y en las generaciones que inspiró”, expresó.
Crean fondo de becas en su honor
Como parte del homenaje, se destacó la creación de una beca en honor a Johnny Flores Monge, iniciativa impulsada por exalumnos y exatletas de las décadas de 1980, 1990 y 2000, representados por el ingeniero Ian Falú.
Carmen Patricia Parés, vicepresidenta de Filantropía de la Universidad de Puerto Rico y directora de la Oficina de Exalumnos y Filantropía del RUM, explicó que el fondo ya beneficia a cuatro estudiantes atletas y busca perpetuar uno de los principios que definió la trayectoria del homenajeado: la formación integral.
“El legado de Johnny continúa transformando vidas. Esta beca refleja su convicción de que el deporte y la educación deben caminar juntos para formar ciudadanos íntegros”, señaló.
Asimismo, destacó que más del 90 por ciento de los atletas que dirigió Flores Monge, completó sus grados universitarios, evidencia de su compromiso con la excelencia académica.
Honraron en vida trayectoria que marcó época
Años antes de su partida, Flores Monge recibió una muestra de cariño que resumió el impacto de su vida. En julio de 2023, unos 40 exatletas se organizaron para sorprenderlo en el Coliseo Rafael A. Mangual, bajo la premisa de que asistiría a una práctica.
Francisco ‘Kiko’ Cintrón, jubilado del Departamento de Actividades Atléticas, relató a Prensa RUM el momento que marcó ese encuentro.
“Fue impresionante porque pudo hablar y pidió que hiciéramos una fila; pensamos que nos quería hacer tirar canastos, pero lo que quería era abrazarnos a cada uno de nosotros”, recordó.
En ese espacio, los presentes compartieron anécdotas de campeonatos, vivencias y aprendizajes, en un ambiente de cercanía que reflejó el vínculo que Flores Monge mantuvo con sus jugadores a lo largo de los años.
Ese encuentro quedó como la última ocasión en que visitó el Recinto en vida. “Nunca se olvidaba del Colegio, siempre lo mencionaba en sus conversaciones”, enfatizó.
Ese mismo año, en mayo de 2023, concluyó el icónico programa radial Mundo Deportivo, espacio que condujo por más de cinco décadas. Su retiro fue anunciado por su hija, Marta, debido a complicaciones de salud.
Entre 1984 y 2004, dedicó dos décadas al RUM como entrenador del equipo masculino de baloncesto. Bajo su dirección, los Tarzanes conquistaron tres campeonatos de la Liga Atlética Interuniversitaria, en los años académicos 1986-1987, 1987-1988 y 1992-1993, además de un subcampeonato en 1989-1990, logros que marcaron una etapa de excelencia para el deporte colegial.
Como estudiante del RUM, formó parte del equipo de béisbol como lanzador, experiencia que fortaleció su vínculo con su alma mater. Obtuvo un bachillerato en Ciencias Sociales con concentración en Economía el 5 de junio de 1971.
Más allá del Recinto, fue una figura clave del deporte puertorriqueño durante más de cinco décadas. Se destacó como periodista, comentarista, analista y dirigente, tanto en el Baloncesto Superior Nacional como en la LAI.
Su trayectoria incluyó múltiples reconocimientos y exaltaciones a salones de la fama, entre estos, al Pabellón de los Inmortales del Deporte Colegial, en 2001 y al Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño, en 2014, reflejo de una vida dedicada al deporte y al desarrollo de nuevas generaciones.
El mayagüezano nació el 1ro de diciembre de 1949 y falleció el 8 de junio de 2026, a los 76 años. ¡Descanse en paz!






