Sede investigativa el RUM de proyecto agrícola colaborativo con universidades estatales de Arizona y Nuevo México
Por Idem Osorio De Jesús (idem.osorio@upr.edu)
Prensa RUM
viernes, 7 de agosto de 2026
El Colegio de Ciencias Agrícolas (CCA) del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) fue la sede investigativa del proyecto MODExL, una iniciativa en conjunto con Arizona State University (ASU) y New Mexico State University (NMSU), cuyo objetivo es preparar a la próxima generación de profesionales en las áreas de alimentación, agricultura, salud y recursos naturales. Por segundo año consecutivo, el programa, subvencionado por el Instituto Nacional de Alimentación y Agricultura (NIFA) del Departamento de Agricultura Federal (USDA), permitió a los participantes visitar el campus mayagüezano, como parte de una experiencia de aprendizaje inmersiva de verano, en la que investigaron sobre la sostenibilidad del café puertorriqueño.
Así lo dieron a conocer las doctoras Jamille Lasanta, catedrática de ASU e investigadora principal, y Alexandra Gregory Crespo, catedrática del Departamento de Economía Agrícola y Sociología Rural e investigadora del RUM, en una reunión que se celebró el pasado junio en el Recinto. Participan también los doctores Carlos E. Carpio-Ochoa y Alwin Dsouza, de NMSU; y Julio C. Hernández Correa, del RUM.
“Este proyecto MODExL surgió de una idea en colaboración con las tres universidades. El propósito era crear un programa para compartir investigación, estudiantes, y el expertise entre todos, por lo que básicamente el equipo de trabajo es multidisciplinario. La idea es también que los estudiantes adquieran ciertas destrezas investigativas, al mismo tiempo, estudiar y aprender sobre la agricultura, especialmente el cultivo del café y colaborar con los resultados sobre la sostenibilidad de ese producto en Puerto Rico. Esos son los tres objetivos mayores del programa”, aseveró la doctora Lasanta, quien es catedrática en la Morrison School of Agribusiness de ASU.
Por su parte, la doctora Gregory explicó que alrededor de 30 alumnos, en su mayoría subgraduados, de las tres instituciones tomaron un curso preparatorio en línea que se complementó con diversas actividades de aprendizaje, talleres, así como algunas reuniones de videoconferencia sincrónicas para que todos los participantes interactuaran antes del viaje investigativo a Puerto Rico.
“El curso se ofreció con profesores de las tres universidades, cada docente tenía a su cargo entre uno y dos módulos. Y ahora estamos culminando la parte práctica de la investigación en la que se decidió tomar el tema de la producción del café. En esta parte del verano, en el mes de junio, los estudiantes han entrevistado a caficultores aquí en Puerto Rico, realizándoles un instrumento para después preparar un afiche con la información y los datos que obtuvieron de ese cuestionario”, relató.
Según explicaron las catedráticas, el estudio se centró en el café boricua, ya que fue uno de los sectores agrícolas más impactados tras el paso del Huracán María.
“Cuando se estuvo elaborando el proyecto, se evaluó que los caficultores fueron los más afectados, porque es una producción que tarda mínimo tres años en volver a producir. Decidimos tratar de estudiar cómo han tratado de sobrellevar la situación y cómo están mercadeando sus productos. Tengo que destacar que, aunque el grupo de trabajo está integrado por profesores de las tres universidades, los agentes agrícolas nuestros han sido clave para el éxito de este proyecto. Nos han ayudado muchísimo a contactar a los agricultores y a entrevistarlos. Los estudiantes visitaron diversas fincas y vieron el proceso completo de este cultivo. También, el profesor Salvador A. Baigés Ramírez, les dio un taller sobre la catación del café y cómo es que se lleva la competencia de la Taza de Oro aquí en Puerto Rico”, abundó Gregory.
Precisamente, la doctora Lasanta adelantó que uno de los hallazgos más importantes tiene que ver con la falta de mano de obra en esta industria local.
“Hemos encontrado varios retos que están enfrentando los caficultores; uno de esos es que tienen problemas consiguiendo gente que trabaje. Observamos que este este año, comparado con el pasado, están utilizando las visas H2A un poquito más. Pero nuestros hallazgos van a revelar todo esto. Tenemos mucha data que podemos utilizar y estamos muy contentos”, apuntó.
La catedrática de ASU, quien es puertorriqueña oriunda de Caguas y egresada del bachillerato de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Recinto de Cayey, de maestría del Recinto de Río Piedras y completó su doctorado en la Universidad de Florida, resaltó el valor de la experiencia en general, tanto para el equipo docente como para los estudiantes.
“Ha sido muy linda porque hemos visitado caficultores que solamente venden la uva, pero también otros como Café Oro, por ejemplo, que tiene la producción completa desde fincas hasta un coffee shop. Entonces, han podido ver todo el proceso de cultivo hasta el mercadeo. Ha sido bien interesante para ellos porque en los Estados Unidos el foco es en el grano comercial, pero no están acostumbrados a ver productos tropicales de las fincas. Aparte del café, probaron guineos enanos, piñas, parchas y la fruta de la estrella directito del árbol”, contó, a la vez que agradeció a los agentes de extensión por su colaboración.
Por su lado, Anahí Flores, de New Mexico State University; Horacio Delgado Muñoz, de Arizona State University; y Rafael A. Díaz De la Torre, del RUM, hablaron sobre cómo esta oportunidad les permitió adquirir no solo conocimiento y destrezas, sino una perspectiva diferente de su disciplina de estudio.
“Esta experiencia ha sido magnífica, he podido involucrarme mucho en la cultura de los caficultores, cómo es el proceso aquí en la isla y qué tan importante es el café para los agricultores”, expresó Anahí, quien es estudiante de Horticultura.
Mientras, Horacio compartió que se trata de una de las vivencias más transformadoras en su carrera.
“Puerto Rico es una isla muy bonita y la gente es muy humilde. Siento que aprender del café fue algo maravilloso para entender más la cultura, ya que te da una visión más amplia de otros aspectos como, por ejemplo, cómo este cultivo para la gente que es muy viejita, muy grande, pues es toda su vida. A la misma vez, aprender para el futuro, para las nuevas generaciones y entender cómo las nuevas tecnologías y los nuevos énfasis sobre la caficultura pueden ayudar a Puerto Rico en muchos aspectos, como el económico. Fue maravilloso, especialmente colaborar con la Universidad de Puerto Rico y la Universidad de Nuevo México y siento que, de momento, va siendo una de las mejores experiencias que he vivido en mi vida”, aseguró Horacio, quien, a diferencia de la mayoría de los participantes, estudia Ingeniería Mecánica.
De hecho, al joven de raíces mexicanas le interesó el proyecto, precisamente por lo que su disciplina académica puede aportar a la agricultura.
“A mí me gustó mucho el hecho que, aun no sabiendo sobre tecnologías de ingeniería, muchos agricultores de los que entrevistamos están dispuestos a tomar ese riesgo de que no nos podemos quedar atrás, tenemos que seguir avanzando y si me pueden ayudar en el campo, por qué no voy a tomar el riesgo de que a lo mejor este sea el futuro. Al principio tal vez no sea beneficioso, pero a largo plazo puede ser lo más eficiente. La ingeniería en general puede ayudarlos en otro enfoque que pueden hacer. Siento que van en buen camino, hemos escuchado muy bonitas historias, gente que ha empezado desde cero, que lleva haciendo esto por décadas y siguen buscándole la manera de seguir progresando para seguir produciendo un café muy rico de aquí de Puerto Rico”, agregó Horacio.
Para Rafael, también fue gratificante ser anfitrión de sus pares y de las universidades participantes, a las que agradeció la oportunidad, que también le abre puertas en su campo de estudio.
“Ya que estoy en el Departamento de Economía Agrícola, quisiera conocer más el impacto económico del café en Puerto Rico y abundar más y poder colaborar al país”, reiteró.
Luego de su visita al recinto mayagüezano, el grupo viajó a Nuevo México y Arizona para continuar las excursiones educativas a distintas fincas y cultivos de esas regiones y presentar los resultados con el afiche de la investigación.






