Recién graduado de Ingeniería Química recibe premio departamental en una ceremonia especial
Por Idem Osorio De Jesús (idem.osorio@upr.edu)
Prensa RUM
viernes, 25 de septiembre de 2026
Daniel Andrés Quiñones Meléndez, recién graduado del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), fue reconocido en una ceremonia especial en la que se le otorgó el premio Luis C. Monzón que concede el Departamento de Ingeniería Química a su estudiante más sobresaliente y con mayor índice académico, correspondiente a la Clase 2026. En la más reciente colación de grados, Daniel no pudo desfilar para recoger su galardón y su diploma tras sufrir un accidente, por lo que la facultad organizó el emotivo evento para que recibiera sus honores.
Ataviado con su toga, birrete y vestimenta académica, el joven regresó a su ahora alma mater a celebrar su logro, rodeado por sus familiares y seres amados más cercanos, amistades y compañeros de estudios, así como las principales autoridades universitarias, profesores y personal del Departamento de Ingeniería Química, quienes se unieron en una graduación simbólica.
“Esto significa un montón para mí. Este verano no ha sido uno fácil y le doy las gracias a Dios, a mi familia, a mi novia, y a todos los que han podido hacer esto posible para yo estar aquí hoy”, expresó el homenajeado.
Durante la centésima décima tercera colación de grados de la institución, celebrada el pasado mes de julio de 2026, Daniel obtuvo su bachillerato en Ciencias en Ingeniería Química y también ganó el premio departamental como el alumno con el promedio académico más alto. Como tributo a ese icónico momento, su departamento lo agasajó con la actividad, que tuvo lugar en la Sala Chevron de la que fue su casa de estudios por varios años.
La doctora Agnes Padovani Blanco, quien fue la moderadora, inició el reconocimiento con una anécdota en la que destacó la calidad humana y la excelencia de Daniel, siempre dispuesto a dar la milla extra en todo lo que participaba de forma extracurricular. Iguales testimonios se replicaron a lo largo de la ceremonia, de parte de los asistentes y de los principales oficiales del RUM.
“Daniel, en nuestro departamento estamos sumamente orgullosos de ti, de tu resiliencia, tu trayectoria y tus valiosas contribuciones. Lo que viviste hace unos meses quizás fue el reto más grande de tu vida, pero al igual que todo lo que has hecho, has trabajado con dedicación y esmero para recuperarte y levantarte. Estamos seguros de que no hay meta alguna que tú no puedas lograr. Confiamos en que nunca te olvides de tu departamento, así como te aseguramos que nosotros nunca nos vamos a olvidar de ti”, afirmó emocionado el doctor David Suleiman Rosado, director del Departamento de Ingeniería Química.
Asimismo, el doctor Miguel A. Muñoz, rector interino del RUM, lo elogió por demostrar la valentía, fuerza de voluntad y la cría que distingue a un embajador de sangre verde ante los desafíos que enfrenta.
“Daniel, lo felicito porque dentro del incidente que le pasó, siempre es bendecido. ¿Y sabe por qué? Porque si no tuviéramos momentos de tristeza, no podríamos apreciar los de felicidad. Como los logros, los entendemos porque fracasamos, pero nos levantamos y continuamos. Hoy tenemos una graduación única, pequeñita, acogedora, que sale del corazón de cada uno de nosotros. Me siento muy honrado de compartir con usted, su familia y sus amigos en la mañana de hoy. Muchas felicitaciones por su excelencia académica y por representarnos como un digno colegial”, reiteró el Rector.
El ingeniero químico, oriundo de Vega Baja, reflexionó sobre su trayectoria por el campus mayagüezano de la Universidad de Puerto Rico (UPR), donde fue integrante de la asociación estudiantil del Instituto Americano de Ingenieros Químicos, conocida como AIChE; se destacó como voluntario en el Chem E Camp, una actividad para educar a los jóvenes sobre las posibilidades que ofrece la profesión; y además, realizó investigación subgraduada con la doctora Claribel Acevedo.
“Tengo una trayectoria interesante. Yo primero comencé por Biotecnología Industrial, pero luego a finales de mi tercer año estaba tomando la primera clase de Ingeniería Química, y la profesora de ese curso al final vio que tenía el potencial y me preguntó, ‘oye, ¿no te quieres cambiar?’ Yo lo pensé, lo hablé y consulté; fue difícil porque ya estaba casi en mi cuarto año, pero tomé la decisión de cambiarme al Departamento de Ingeniería Química y no me arrepiento para nada. Definitivamente aquí era donde tenía que estar”, recordó.
Según compartió con Prensa RUM, su reciente accidente se convirtió en un desafío lleno de lecciones aprendidas que aplicará en adelante a su vida.
“Fue un tiempo bastante difícil. Ha sido un dolor por el cual no me gustaría pasar otra vez, de los peores de mi vida, pero siento que me enseñó a nunca rendirme. Yo siempre he sido atlético. Antes de que me pasara eso, hacía muchas carreras medio maratón, mucho ejercicio. Así que fue un poquito fuerte para mí, pero, eventualmente, lo vi como otra situación en la cual intentar triunfar y seguir mejorando hasta estar fuerte otra vez y no perder la esperanza de que iba a poder volver a hacer todo lo que me gustaba hacer”, afirmó.
En su etapa universitaria, Daniel también completó internados en las empresas farmacéuticas Merck y en Lilly. Precisamente, muy pronto comenzará su carrera profesional como ingeniero químico en Lilly, ubicada en el estado de Indiana, donde ya tenía una oferta laboral desde su graduación. A su juicio, ese logro es testimonio de que las situaciones difíciles tienen un propósito, por lo que aprovechó para enviar un consejo a otros jóvenes.
“Nunca perder la fe y siempre ver el lado positivo de las cosas. El que me pasara eso, de hecho, me permitió pasar más tiempo con mi familia aquí porque ya mismo me voy a trabajar a Estados Unidos y se supone que me fuera en verano después de la graduación. Así que a pesar de que me ocurrió eso fuerte, pude permanecer más aquí. Conocí excelentes personas en el hospital en donde estuve y, no sé, fue una experiencia brutal de vida”, aseguró.
En la graduación simbólica, en la que se le hizo entrega de su diploma y su premio, también dirigieron sus mensajes la profesora Mercedes Ferrer Alameda, decana interina de Ingeniería; y la doctora Mayra González Ornes, decana de Estudiantes. Además, asistieron las decanas asociadas de Estudiantes, las doctoras Carolyn J. Mercado Rosado y Gloribell Ortiz Ríos, así como representantes de la facultad de Ingeniería Química.
“Se siente bien satisfactorio. Se siente que el esfuerzo que le metí en todos esos años valió la pena realmente. Estoy muy feliz”, puntualizó Daniel.






