Ceremonia de Iniciación a la Profesión de Enfermería en presencia de una de las primeras egresadas del RUM
Por Javier Valentín Feliciano (javier.valentin@upr.edu)
Prensa RUM
viernes, 17 de julio de 2026
Servir con vocación,
cuidar con conocimiento
y ejercer con el corazón
Yizette L. Vázquez Rivera
El Departamento de Enfermería del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) celebró su Ceremonia de Iniciación a la Profesión de la Enfermería correspondiente al año 2026, evento que tuvo lugar en el teatro de la Escuela Libre de Música Ernesto Ramos Antonini, donde un grupo de 37 colegiales juramentó bajo el lema: Servir con vocación, cuidar con conocimiento y ejercer con el corazón, acto que antecedió a la entrega de diplomas en la centésima décima tercera colación de grados.
“Este evento es uno maravilloso, en el que se cierra esta etapa de los estudiantes del Departamento de Enfermería. Para este grupo resulta en esa transición en la que ellos comienzan esa nueva etapa como profesionales de Enfermería, porque ya completaron todos sus requisitos académicos. Actualmente, los nuevos retos que tiene la profesión es la diversidad en los escenarios de trabajo, donde ellos pueden seleccionar aquellas áreas que se alinean más a sus habilidades, intereses y cualidades, aunque ahora mismo existe una gran demanda de estos profesionales de la salud”, expresó la doctora Elba Caballero Cardona, catedrática de Enfermería y una de las coordinadoras de la ceremonia.
Por su parte, la doctora Abigail Matos Pagán, directora de unidad académica y quien juramentó a la nueva cepa de profesionales de la salud, se mostró emocionada al mencionar el alto por ciento de egresados del RUM que aprueban la reválida cuando la toman por primera vez, lo que confirma la calidad educativa que reciben.
“Me siento muy orgullosa de que nuestros estudiantes hayan completado los requisitos después de estos meses con amplios retos. Este año fue uno de mucha innovación, participamos de muchas investigaciones, ganamos el Toyota Mobility Challenge, en el que completamos un vehículo móvil para el hogar que se llamó Home Racer y se continuará probando su capacidad. Además, completamos el proceso de acreditación que se extiende por tres años. Ahora en agosto, trabajamos de forma ardua con los planes que tenemos de revisión curricular, realizar las certificaciones y muchos proyectos que tenemos con la facultad y el estudiantado”, indicó.
Este grupo de colegiales juramentó frente a una de las primeras egresadas del Departamento de Enfermería que se graduó en 1972. La enfermera Zobeida Escabí Padilla, le colocó a su nieto Ángel J. Olivera Pratts, la insignia que utilizó cuando ella prestó su juramentación.
“Cuando estaba próximo a graduarse de la escuela superior, me expresó que solicitaría admisión al Colegio porque deseaba convertirse en enfermero, me produjo una emoción enorme. De inmediato, le respondí que era el mejor regalo que me podía hacer, ya que ejercería la misma profesión que ejerzo con mucho amor. Ha sido un excelente estudiante y muy responsable. Conservo el pin que me colocaron cuando estuve en mi iniciación hace 54 años. Cuando llegó este momento, le expresé que si deseaba utilizar el mío y me respondió: Por supuesto abuelita, claro que sí”, expresó la enfermera graduada, quien en la actualidad continúa laborando en una oficina médica.
Esta actividad estuvo enmarcada en medio de una historia de amor. Todo comenzó en el Colegio, cuando esta pareja se conoció, luego de un periodo conociéndose, el pasado año la enfermera Coral del Mar Rivera Aquino y el ingeniero químico Gian Carlos Flores Méndez contrajeron matrimonio en compañía de sus mascotas, y ambos son graduandos.
“La boda se realizó el 10 de enero en Mayagüez y ya llevamos un año casados. Celebramos una recepción íntima con nuestros familiares y amistades en el salón de actividades del restaurante Pal 22 en Rincón. Nuestras dos mascotas Kira y Nala portaron los anillos. Un dato curioso fue que Gian se arrodilló y me pidió que nos casáramos”, expresó con alegría y al mismo tiempo con melancolía, ya que se mudarán fuera de Puerto Rico.
Mientras, Waleska Cruz Méndez, quien labora como técnica de laboratorio en el Departamento de Física es madre de la colegial Álida M. López Cruz y su hijo Pedro J. Solís López, quienes estuvieron presentes en la emblemática actividad. Un ser ausente para esta colegial es su padre Godoberto López Padilla, ya fallecido, quien trabajó para el recinto mayagüezano.
“Mi abuelo William Cruz Ribot se jubiló como guardia universitario, hace más de veinte años, mi mamá es egresada y trabaja para el Recinto. Ella me sirvió como estímulo para estudiar en el Colegio y lograr mis metas. Además, quiero dejar un legado para mi hijo, quien está más emocionado que yo y le transfiero la sangre verde colegial. Pedro ha sido una bendición para nuestra familia. Quiero que recuerde que su mamá hizo sus sacrificios y salió hacia adelante”, relató Álida, quien ya cuenta con una oferta de empleo en un hospital de la zona oeste y posteriormente desea convertirse en enfermera anestesista.
Asimismo, su hijo Pedro tampoco perdió la oportunidad de felicitar a la autora de sus días, y expresó: “Me siento muy orgullo del logro de mi mamá, por todo lo que hace por mí y es la mejor del mundo”.
Por otra parte, la doctora Gloribell Ortiz Ríos, docente de la unidad académica encargada del evento y decana asociada de Estudiantes, tuvo a su cargo el mensaje de la ocasión.
“Como parte de mi mensaje, le exhorto al grupo a ejercer su profesión con vocación. Debemos brindar el cuidado conocimiento y hacerlo de corazón. Es importante que comprendan que se dirigen para un campo con muchos retos, pero la esencia radica en la atención que le presten a ese paciente. Esa entrega debe estar plasmadas en sus corazones”, indicó, como parte de su alocución.
Asimismo, el doctor Miguel Muñoz, rector interino del recinto mayagüezano, la oportunidad de asistir a esta emblemática ceremonia representa de orgullo a esta institución educativa que durante su preparación académica reciben los mejores conocimientos.
“Este evento es uno de los más significativos que realiza el Recinto que resulta hermosa y única, porque practicar la profesión de la enfermería tiene que ser una persona especial. Son seres humanos que están comprometidos con el cuidado y la salud de nuestra gente. No cabe duda que preparamos a los mejores en ese campo tan importante”, sostuvo.
La sorpresa del evento fue la entrada de la Centenaria Banda Colegial, agrupación universitaria que interpretó varias melodías a colegiales y sus familiares.






