A los 15 años, comienza estudios en el RUM con la mirada puesta en la ingeniería aeroespacial
Por Mariam Ludim Rosa Vélez (mariam.ludim@upr.edu)
Prensa RUM
viernes, 21 de agosto de 2026
Con apenas 15 años, inicia una nueva etapa marcada por grandes aspiraciones. Mientras muchos jóvenes de su edad aún exploran sus intereses académicos, Haniel Yamil Valle Mendoza ya tiene una meta clara: abrirse camino hacia la industria aeroespacial. Ese sueño lo conduce al Departamento de Ingeniería Mecánica del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), donde comienza su trayectoria universitaria como estudiante de nuevo ingreso con determinación y entusiasmo.
Natural de Moca, Haniel visualiza esta nueva etapa como una oportunidad para fortalecer sus conocimientos en las áreas de matemáticas, ciencias e ingeniería, al tiempo que amplía su círculo de amistades y se acerca a la profesión que aspira ejercer en el futuro. Para él, el RUM representa el escenario ideal para construir una sólida base en ingeniería mecánica que le permita desarrollarse posteriormente en el campo aeroespacial.
“El Colegio representa una gran oportunidad donde voy a poder aprender un montón y conocer personas que quizás me ayuden a través de mi vida. También siento que es una oportunidad para cumplir mi sueño como ingeniero aeroespacial y empezar con una buena base en Ingeniería Mecánica”, compartió.
Su llegada a la universidad a una edad tan temprana es el resultado de una trayectoria académica poco convencional. Mientras cursaba segundo grado, una maestra identificó que respondía favorablemente a retos académicos más avanzados y observó cambios positivos cuando trabajaba con material adelantado o colaboraba con otros estudiantes. Aquella observación motivó un proceso de evaluación especializado que confirmó sus altas capacidades académicas y abrió la puerta para adelantar grados durante su formación escolar.
Como resultado, adelantó dos años académicos, una experiencia que recuerda como desafiante, particularmente en el aspecto social. Sin embargo, logró adaptarse exitosamente a cada nuevo entorno y construir amistades que conserva hasta el presente.
“Cuando me adelantaron los grados, uno de mis miedos más grandes era encajar socialmente porque a esas edades puede ser difícil. Pero gracias a Dios me adapté muy bien, hice muchos amigos y todavía hoy muchos de ellos siguen siendo mis mejores amigos”, recordó.
Más adelante, continuó su preparación académica en el Centro Residencial de Oportunidades Educativas de Mayagüez (CROEM), una decisión inspirada, en gran medida, por el ejemplo de su madre, la doctora Jennie Lee Mendoza, egresada de esa institución y propietaria, junto a su esposo, Enrique Nieves Avilés, de Fridas Coffee Boutique and Thrift Shop, establecimiento con operaciones en Aguadilla y Aguada. Motivado por la experiencia académica de su madre, Haniel vio en CROEM una oportunidad para fortalecer su formación y asumir nuevos retos.
La experiencia superó sus expectativas. Allí fortaleció sus destrezas en matemáticas, ciencias, español e inglés, al tiempo que desarrolló independencia, disciplina y confianza en sus capacidades.
“CROEM fue un reto bien fuerte, especialmente en matemáticas, porque la base era distinta. Pero fue el año en que más crecí académicamente. También aprendí a vivir con más independencia y disciplina”, relató.
Su interés por el espacio comenzó en la niñez. Fascinado por la innovación, la robótica, los aviones y los avances tecnológicos, encontró en la ingeniería aeroespacial una forma de participar en proyectos relacionados con la exploración espacial.
“Cuando era pequeño pensaba en ser astronauta porque siempre me ha gustado el espacio. Después entendí que también podía aportar desde la ingeniería, trabajando en cohetes, aviones o en sistemas que hagan posibles esas misiones. Eso fue lo que me llevó a interesarme por la ingeniería aeroespacial”, afirmó.
A lo largo de ese recorrido, el respaldo de su familia ha sido un elemento fundamental. El joven reconoce especialmente el apoyo de sus padres, quienes impulsaron las decisiones académicas que marcaron su trayectoria, así como el acompañamiento constante de su abuela y demás familiares.
“Mi mamá siempre estuvo ahí para mí. Fue quien tomó la iniciativa de llevarme a hacer las evaluaciones que identificaron mis capacidades y quien me motivó a buscar nuevas oportunidades académicas. Mi papá también me enseñó mucho sobre ciencia e historia cuando era pequeño, despertando mi curiosidad por aprender. Y mi abuela, que siempre ha estado pendiente de mí, ha sido una de mis mayores apoyos en cada etapa de este camino. Toda mi familia ha sido una parte fundamental de lo que he logrado hasta ahora”, concluyó.






