Árbol de malagueta simboliza el crecimiento de la nueva generación del Colegio de Ciencias Agrícolas
Por Mariam Ludim Rosa Vélez (mariam.ludim@upr.edu)
Prensa RUM
viernes, 21 de agosto de 2026
Es un árbol siempre verde, de hojas aromáticas y rico en compuestos como el eugenol y el mirceno, utilizado en la perfumería y en la medicina tradicional para aliviar dolores musculares o resfriados. Se trata del árbol de malagueta, que este año representa a los estudiantes de nuevo ingreso del Colegio de Ciencias Agrícolas (CCA) del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), en lo que se ha convertido en una tradición del colegio académico más antiguo de la institución para acoger simbólicamente a sus nuevos alumnos.
La siembra del árbol reunió a estudiantes, orientadores, facultad y personal administrativo en una actividad que busca fortalecer el sentido de pertenencia desde el comienzo de la vida universitaria.
La doctora Lynette E. Orellana Feliciano, decana interina del CCA, destacó que la iniciativa compara el desarrollo de los estudiantes con el crecimiento del árbol recién sembrado.
“Es una bienvenida. Igual como ellos llegan al colegio como semillitas que poco a poco van a ir floreciendo, de la misma manera representamos este árbol como esa semilla que hoy comienza a florecer y esperamos que en un par de años sea un árbol que pueda dar sus frutos y realmente dispersarse por el mundo”, expresó.
Asimismo, destacó que la misión principal del colegio es acompañar a los estudiantes en su formación para que se conviertan en profesionales de excelencia en las distintas disciplinas agrícolas.
Por su parte, el doctor Miguel A. Muñoz, rector interino del RUM, resaltó la estrecha relación entre la agricultura y el bienestar del país.
“El que estudia Ciencias Agrícolas se siente partícipe de la vida porque hay una experiencia muy especial. Cuando usted planta un árbol, cuando usted planta una semilla, usted la ve crecer, lo ve fructificar y eso es parte de la enseñanza que le estamos dando a esos estudiantes. Amar la naturaleza, los recursos naturales y reconocer la importancia de producir alimentos de calidad para nuestra gente”, sostuvo.
A juicio del rector, quienes optan por esta disciplina escogen una de las profesiones más importantes para la sociedad.
“No hay precio que se pueda medir con la capacidad de producir alimentos, de alimentar a nuestra gente. Un pueblo que se alimenta bien es un pueblo saludable y lo demás cae por añadidura”, afirmó.
Algunos estudiantes compartieron sus impresiones sobre la actividad y el comienzo de su vida universitaria en el Colegio.
Una de ellas es Alanis Negrón Medina, estudiante de primer año de Ciencia Animal, quien aseguró que sus primeras semanas en el recinto han superado sus expectativas.
“En lo poco que llevamos ha sido bien enriquecedor. Aquí es como una familia. Puedes hablar con los orientadores, con el decano, con todo el mundo, y eso es algo que uno como prepa admira mucho porque uno viene nervioso, con muchas emociones, y que te brinden el apoyo es algo muy importante para nosotros”, relató.
Sobre la siembra del árbol, la joven destacó el entusiasmo colectivo que generó la actividad.
“Todos nosotros estábamos muy emocionados. Ya habíamos escuchado lo del árbol, así que todos veníamos con la ilusión de participar y de ser los primeros en ponerle un nombre. Eso es algo bien bonito también”, añadió.
De igual forma, Gustavo Rodríguez Barrios, estudiante de primer año de Ciencia Animal, encontró en la ceremonia un significado muy personal.
“Mi papá y mi abuelo siempre sembraban conmigo. Sembrar algo que va a crecer conmigo durante los años escolares que voy a pasar ahora es sentimental de una manera. Es bien lindo el evento”, comentó.
El joven, quien aspira a especializarse en oftalmología veterinaria, aseguró que escogió el RUM porque le ofrecía el camino académico que buscaba para alcanzar sus metas.
“Cuando vi que aquí ofrecían un bachillerato en Ciencia Animal fue como que tenía que venir al Colegio. Estoy supercontento, quiero seguir explorando todas las oportunidades y proyectos que ofrece el recinto”, agregó.
De los 185 estudiantes admitidos este año al Colegio de Ciencias Agrícolas, 84 ingresaron al Departamento de Ciencia Animal y, de ese grupo, 69 son féminas.
La actividad también permitió que los orientadores compartieran con la nueva clase y recordaran sus propias experiencias como estudiantes de nuevo ingreso.
“Este es mi primer año como orientadora y me ha parecido súper increíble todo lo que llegamos a hacer. Decidí ser orientadora debido al impacto que tuve en mi año prepa, por cómo los orientadores me ayudaron. Esta actividad fue tan bonita; nuestro árbol está allí plantado y fue muy increíble la forma en que nos impactaron. Ahora estoy en esa etapa de brindar mis conocimientos para que los prepas puedan progresar”, relató Cristina Colón Ortega, de segundo año del Departamento de Protección de Cultivos y estudiante orientadora.
Este año, además, el árbol recibió por primera vez un nombre. Fue bautizado como Elvin Felipe en reconocimiento a Elvin Román Aponte, estudiante graduado doctoral de Agricultura Tropical, quien encontró una semilla en el Bosque Estatal de Maricao y logró germinarla. El ejemplar posee un característico aroma cítrico con notas de limón. El homenaje también reconoce a Felipe De León, estudiante orientador del Departamento de Ciencia Animal, por su dedicación y servicio a la comunidad estudiantil.






