Hermanos en la cátedra unidos en la investidura doctoral colegial
Por Mariam Ludim Rosa Vélez (mariam.ludim@upr.edu)
Prensa RUM
viernes, 27 de junio de 2025
A los profesores universitarios les llena de orgullo el logro de sus estudiantes, más aún cuando alcanzan el máximo grado que otorga una institución: el doctorado. Esa emoción se amplifica cuando, en la investidura doctoral, se comparte lado a lado con un hermano.
Así aconteció durante la centésima duodécima graduación del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), cuando los doctores Luis Edgardo Suárez Colche y Oscar Marcelo Suárez Colche, ambos catedráticos del Colegio de Ingeniería, colocaron la esclavina doctoral a sus estudiantes: Jerson López Fajardo, de Honduras, y Boris Rentería Beleño, de Colombia, quienes obtuvieron el grado en Ingeniería Civil.
«Tu mamá habría estado orgullosa de ustedes», dijo la profesora Jaquelina Álvarez, codirectora del Laboratorio de Historia Oral, al presenciar el emotivo evento en el que su esposo, Oscar Marcelo, y su cuñado, Luis Edgardo, participaron juntos.
Se refería a doña María Mercedes, o “Mecha”, natural de San Salvador de Jujuy, al norte de Argentina, fallecida en 2010, y quien sirvió de motor de inspiración para que sus hijos se forjaran como profesionales de excelencia, con una trayectoria sólida como catedráticos, investigadores y líderes de proyectos en el recinto mayagüezano de la Universidad de Puerto Rico (UPR).
“Hemos sido fruto de su esfuerzo y, gracias a ella y a nuestro padre Luciano Suárez, pudimos llegar hasta donde llegamos. Con ella aprendí que nadie se hace solo, que poder continuar en este camino es un privilegio, y que, como privilegiados, es nuestra obligación trabajar para que otros puedan llegar lo más alto posible. Por eso uno es profesor, y no simplemente un ingeniero”, sostuvo Marcelo, quien es catedrático y coordinador de la maestría en Ciencias e Ingeniería de Materiales, y catedrático del programa de Bioingeniería.
“Tanto Marcelo como yo hemos graduado varios estudiantes doctorales, pero nunca en el mismo año académico. Los actos de graduación siempre han sido muy significativos para mí. He asistido a casi todos”, expresó, por su parte, Luis Edgardo, catedrático de Ingeniería Civil y Agrimensura, y coordinador del área de Ingeniería Estructural.
Precisamente, a principios de este año, el RUM fue designado como una Institución de Investigación “R2” bajo la Clasificación de Carnegie para Instituciones de Educación Superior, un reconocimiento que resalta su alto nivel investigativo y su producción de graduandos doctorales. Esta es la primera vez en su historia que el Colegio de Mayagüez alcanza esta prestigiosa categoría, lo que reafirma su compromiso con la excelencia educativa y el progreso científico.
De hecho, durante la centésima duodécima graduación colegial, completaron su doctorado 22 alumnos: cinco en Ingeniería Eléctrica, cinco en Ingeniería Mecánica, cuatro en Química Aplicada, tres en Bioingeniería, dos en Ciencias Marinas, dos en Ingeniería Civil, y uno en Ingeniería Química.
Según las estadísticas provistas por la Oficina de Registraduría, 15 de los 22 doctorados otorgados fueron a estudiantes internacionales: 10 de Colombia, incluyendo a Boris; dos de Honduras, incluyendo a Jerson; dos de Perú; y una de España.
“Fue muy bueno que permitieran que cada doctoral tuviera su espacio y su tiempo en el escenario de la graduación. Para ellos, eso es muy motivador”, reflexionó Marcelo.
“Mi estudiante doctoral fue Boris Rentería Beleño, a quien comencé a dirigir a partir del 2020, cuando su asesor, el profesor Oscar Perales, falleció inesperadamente. Conozco a Boris desde que llegó a Mayagüez para trabajar en su maestría en Ingeniería Mecánica, y ha sido, sin dudas, un privilegio haberlo dirigido por su honestidad, su compromiso y su ética de trabajo. Ahora lo considero mi amigo, y no un exestudiante. Boris desarrolló un sistema de detección y remoción de patógenos de medios acuosos usando campos magnéticos. Una de sus virtudes más grandes fue haber sido mentor de subgraduados de diferentes programas que colaboraron en el proyecto. Boris, nacido en Barranquilla, Colombia, está casado con Zalleris Escobar, también graduada con un doctorado de Ingeniería Civil, en el área ambiental del RUM. Tienen tres hijas, todas nacidas en Puerto Rico”, agregó.
Por su parte, Luis Edgardo compartió el tema de investigación de su pupilo.
“Jerson López Fajardo es natural de Honduras, y su tesis se tituló Dinámica de Suelos: Casos de interés práctico desarrollados en el dominio de la frecuencia. El estudiante investigó aspectos relacionados con la amplificación de las ondas causadas por los sismos, cuando estas viajan desde la falla a la superficie libre del suelo donde están las edificaciones”, explicó.
“A la graduación de Jerson asistieron su hermana Ruth y su cuñado. Ruth completó hace algunos años su tesis de maestría en Matemáticas en el RUM. Ahora es estudiante doctoral en Florida State University. Su cuñado es puertorriqueño y también graduado del RUM en Matemáticas, con doctorado de Stony Brook University. Jerson completó su maestría en Ciencia en nuestro departamento, dirigido por el doctor José A. Martínez Cruzado, para la cual estudió el comportamiento de un edificio típico de los residenciales públicos de Mayagüez sometido a terremotos intensos”, añadió.
Los Suárez Colche tienen una amplia trayectoria en el Recinto, en la que han dejado su huella.
En el caso de Luis Edgardo, el mayor de los dos hermanos, inició su trayectoria colegial como profesor en julio de 1989, en el entonces Departamento de Ingeniería General, ahora llamado Ciencias de la Ingeniería y Materiales. Más adelante, en julio de 1996, se trasladó al Departamento de Ingeniería Civil y Agrimensura.
“¡Esto implica que llevo ya 36 años en el Colegio! La mayoría de mis trabajos de investigación está relacionada con el comportamiento de las estructuras y de los suelos durante terremotos. Otros tienen que ver con el desarrollo de métodos numéricos para estudiar estos problemas. Como parte de estas actividades he dirigido 72 tesis de maestría y doctorado en el RUM y he formado parte de 115 comités graduados”, sostuvo.
Mientras, Marcelo comenzó el 3 de agosto del 2000, luego de concluir su doctorado en la Universidad de Wisconsin, institución que lo honró en el 2021 con una de las más altas distinciones que confiere a sus exalumnos, al recibir el College of Engineering Distinguished Achievement Award por sus aportaciones en su carrera de ingeniería.
“Uno de los proyectos más emblemáticos que dirigí fue nuestro Centro de Nanotecnología CREST Fase I (2008-2014) y Fase II (2014-2022). CREST Fase I recibió una subvención de $4,200,000, mientras la Fase II, $5,100,000 de la Fundación Nacional de la Ciencia (NSF). Apoyamos a casi todos los programas graduados de ingeniería. No solamente graduamos estudiantes sino también personal administrativo y facultad que ganó premios prestigiosos. Tuvimos como miembros a cerca de 2,000 estudiantes de escuelas intermedias y superiores del sistema público. La mayoría de ellos llegaron a la Universidad, muchos al RUM. CREST Fase II fue semilla para otros proyectos con fondos federales que siguen expandiendo la investigación y la educación en el RUM”, relató el catedrático, quien dirigió el Centro.
Las historias de los doctores Suárez Colche, nacidos en Argentina, se entrelazan en esta ocasión con dos estudiantes internacionales, Jerson, de Centroamérica; y Boris, de Suramérica, todos unidos en el mismo espíritu de superación y de emprender un nuevo proyecto educativo y profesional en otro suelo.
“Ser estudiante internacional conlleva muchos sacrificios, pero también satisfacciones. Marcelo y yo lo experimentamos cuando nos trasladamos a Madison, Wisconsin y a Blacskburg, Virginia, respectivamente. Siempre es un desafío dejar la familia, los amigos, la patria que nos vio nacer para recomenzar en una tierra desconocida, con otros estilos de vida, usualmente con otro idioma. Pero los beneficios de obtener una educación graduada de calidad, el conocer otras costumbres, otras formas de pensar, otros estudiantes internacionales, lo compensa. En este sentido, los estudiantes que vienen a Mayagüez tienen unas ventajas: un idioma común, una cultura similar y un pueblo acogedor, y todo esto sin aminorar en lo absoluto la calidad de la educación que reciben, comparada con la de las universidades en el norte”, enfatizó Luis Edgardo.
“Estoy convencido que los estudiantes graduados tanto internacionales como puertorriqueños deben ser conscientes que una educación graduada necesita ser abarcadora e interdisciplinaria. Esa formación intregal provee una visión de 360º, retante pero crucial para un mundo laboral en permanente evolución”, concluyó Marcelo.