RUM celebra la fortaleza y resiliencia de la mujer colegial
Por Mariam Ludim Rosa Vélez (mariam.ludim@upr.edu)
Prensa RUM
viernes, 20 de marzo de 2026
El Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) celebró la actividad Mujer colegial: Fortaleza, valentía y vida, un encuentro organizado por la Oficina de Enlace con el Personal, adscrita al Decanato de Administración, que reunió a féminas que laboran en la institución, con el fin de reconocer su compromiso, liderazgo y aportaciones al quehacer universitario. La jornada se realizó en el Teatro Balboa Armando “Chucho” Avellanet, como parte de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.
El evento tuvo como invitada especial a la actriz Marian Pabón Catalá, quien presentó su stand up Más fuerte que nunca, una puesta en escena que combina humor y vulnerabilidad, a partir de su experiencia como sobreviviente de cáncer de seno.
“Fue un público precioso. Para mí siempre es muy emotivo hacer este stand up porque narro un proceso que fue muy duro. Lo hago para que la gente se ría y para que quienes estén pasando por una situación similar sientan alivio. La risa es sanadora y, cuando logro que rían, siento que aporto mi granito de arena”, compartió la veterana figura televisiva en entrevista con Prensa RUM.
La artista relató que gran parte de su escritura surge de transformar experiencias difíciles en una catarsis.
“Hablar de mis divorcios, de la menopausia o de situaciones que me destruyeron se convierte en un desahogo. Empecé a escribir stand up porque me dijeron que la manera en que cuento las historias tiene chispa. Si algo me rompió y puedo sacarle humor, pues lo hago. Hoy, además, me ayudó mucho porque venía de un proceso médico. Contarlo aquí me permitió soltar, y soltar es lo más difícil”, reflexionó.
Por su parte, Zayra Acosta Vega, directora de la Oicina de Enlace con el Personal, expresó que la jornada representó un logro significativo.
“Esto ha sido un sueño hecho realidad. Queríamos resaltar la valentía y resiliencia de nosotras las mujeres, lo que somos y lo que seguiremos siendo. La recepción fue hermosa y las compañeras participaron con mucho entusiasmo. Ha sido una experiencia espectacular en un espacio distinto al que estamos acostumbradas”, manifestó.
Agradeció el amplio apoyo institucional que permitió el éxito de la actividad.
“Son muchos los héroes anónimos. Desde la Oficina del Rector y su apoyo con el desayuno, hasta el Decanato de Administración y sus unidades de Edificios y Terrenos, así como la Guardia Universitaria; el Municipio de Mayagüez, por permitirnos usar el Teatro; y la legisladora Lilibeth Rosas Vargas, desde la Cámara de Representantes, quien auspició el espectáculo de Marian Pabón. También agradecemos el respaldo de los grupos organizados del Recinto: la Unión Bonafide de Oficiales de Seguridad y la Asociación de Profesores Universitarios de Mayagüez, todos aportaron para que esto fuera posible. Asimismo, de la Finca Alzamora, adscrita al Colegio de Ciencias Agrícolas”, subrayó.
La directora reconoció, además, el esfuerzo de su equipo de trabajo, compuesto por Iris D. Soto Quiñones, asistente administrativo III, quien fue la maestra de ceremonias del evento, y por Alveliz Guzmán Gueits, asistente administrativo IV.
Mientras, el doctor Omar I. Molina Bas, decano de Administración, ofreció un mensaje en el que resaltó la relevancia histórica de esta conmemoración.
“Este espacio es importante porque tenemos que recordar que los derechos que hoy disfrutan las féminas no están tan lejanos como pensamos. El derecho al voto de la mujer en Estados Unidos se obtuvo en 1920 y sigue siendo un recordatorio de que la equidad se construye entre todos”, puntualizó.
Precisamente, también agradeció a todas las entidades mencionadas que hicieron posible la actividad.
“Sobre todo quiero reconocer a las compañeras de la Oficina de Enlace con el Personal. Cada año elevan la calidad de estas actividades, se nota la entrega con la que trabajan para que todo salga bien”, expresó.
“Gracias a todas y todos por el esfuerzo continuo que realizan, especialmente en estos tiempos desafiantes, tanto en la Universidad de Puerto Rico como en el mundo”, concluyó.
Un llamado al cuidado propio y al apoyo entre mujeres
El mensaje principal estuvo a cargo de la ingeniera María Isabel Fernández, directora de la Oficina de Planificación, Investigación y Mejoramiento Institucional, quien ofreció una reflexión sobre los múltiples roles que asumen las mujeres dentro y fuera del Recinto, así como la importancia de cultivar la consideración consigo mismas y entre compañeras.
“Tenemos que practicar la amabilidad con nosotras mismas. Reconocer que no siempre vamos a lograr el balance perfecto. Habrá días en que seremos mejores madres que profesionales, otros en que estaremos más presentes en unos roles que en otros, y días en que simplemente estaremos cansadas. Y eso también está bien”, indicó.
Del mismo modo, motivó a ejercer esa empatía con las demás.
“Practiquemos también la amabilidad entre nosotras, y hagámoslo de manera intencional. Nunca sabemos qué está pasando en la vida de una compañera, ni cómo una sonrisa, un saludo o un gesto de interés en su bienestar puede cambiarle el rumbo del día”, puntualizó.
La ingeniera resaltó que estos actos cotidianos de solidaridad también se convierten en liderazgo. “Cuando una mujer logra que quienes la rodean se sientan acompañadas, valoradas y respetadas, eso también es una forma de liderazgo”, sostuvo.
Finalmente, reconoció el rol de las mujeres del Recinto en la vida institucional.
“Cada una de nosotras, desde el espacio que ocupemos, aportamos al funcionamiento, al crecimiento y al espíritu de esta institución. Ese trabajo en ocasiones no siempre se ve, pero sin él este Recinto simplemente no sería lo que es”, afirmó.
También se dirigieron a los presentes, la doctora Nancy V. Vélez, decana de Asuntos Académicos, la representante Rosas, y María Colom, directora del Archivo Histórico, en representación del alcalde de Mayagüez.
Un abrazo solidario a las sobrevivientes colegiales
La celebración también sirvió de escenario ideal para honrar a las féminas colegiales que, al igual que Pabón Catalá, han atravesado el cáncer de seno. Ataviadas de rosa, el color emblemático de la concienciación sobre esta condición, estuvieron juntas en el palco del segundo piso del Teatro.
Precisamente, Ellen Ríos de Acarón, coordinadora de la Marcha Rosada del RUM, le obsequió a cada una de las sobrevivientes, incluyendo a la artista, una capa rosa, símbolo de los nuevos “superpoderes” que emergen tras un diagnóstico de tal magnitud.
Tras concluir su presentación, la comediante compartió y se tomó fotos con las sobrevivientes colegiales.
El evento también contó con el respaldo de Masajes Red, The Flower Shop, To Go Stores, El Mesón, Farmacia Belmonte, Farmacia Las Colinas, Hard Rock Café y Café Mis Abuelos, así como con la presencia de las mesas informativas de Siempre Vivas y de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres.






